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lunes, 3 de febrero de 2014

"Míster, nunca fuimos japoneses" - de Xavi para Aragonés

Un sincero y emotivo homenaje como despedida.

Sin duda que el deceso de Luis Aragonés es una gran pérdida para el futbol español, y para el futbol mundial en general.

A continuación comparto un artículo relativo al "Míster" Aragonés, escrito por Xavi Hernández, publicado en el diario español "El País"


Xavi Hernández

“Usted no es japonés, usted me entiende lo que le digo”, me dijo una noche. Le estoy viendo, en la habitación de un hotel y sé que le echaré de menos. Mucho. Porque yo a Luis Aragonés le quería mucho. Y con Luis hablé mucho.

Sabía que no estaba fino, pero nunca pensé que tenía algo tan grave, que se iba a ir tan pronto, tan rápido, de esta manera. “Estoy bien, estoy bien”, me decía cuando le preguntaba. Hablaba de vez en cuando con él, porque para mí siempre, desde el día que le conocí, fue un referente absoluto. Supongo que es el entrenador con el que más horas he pasado hablando de fútbol. Subía a la habitación y hablábamos horas, a veces del estilo “esa es la clave, Xavi, saber a qué queremos jugar”, siempre de la importancia de juntar a los buenos en el campo y también de lo importante que era no tener miedo a nadie, a ningún equipo, por mucho que corran más. “Usted y yo sabemos que la pelota corre más que ellos. Y que la tocamos mejor que ellos”, me dijo. De Luis tengo los mejores recuerdos de una charla, de un encuentro por los pasillos, de una aparición en el comedor, porque siempre te dejaba algo. Y siempre tenía razón, siempre.

Luis Aragonés - Descanse en Paz
Luis iba de cara; te miraba en el entrenamiento, se acercaba y te decía:“Usted está haciendo el jeta, ha venido a entrenarse y no le veo. ¡A mí no me gustan los jetas!”. Y se iba. Luis nunca engañaba, iba de cara. “Tú no juegas porque has dado pena esta semana”, “¿Estás cansado o qué?”, “Hoy has estado fantástico, esta semana lo vas a bordar”. “¿Se cree que yo me chupo el dedo, que soy gilipollas?”. Así era Luis, cercano, de verdad.

El otro día recordé una anécdota de la primera vez que me convocó para la selección. No me había llamado a la primera convocatoria y en septiembre, nada más llegar, me estaba esperando. “¿Qué pensaba usted? ¿Que el hijo de puta del viejo no lo iba a traer, eh?”. Y yo, acojonado, le dije: “No, no, en ningún momento he pensado algo así, míster”. Y él, puro Luis, me dijo:“Sí, sí, sí, a mí me va a engañar. Venga, para arriba y ya hablaremos”. Y hablamos ese día y mil horas. Luis es fundamental en mi carrera y en la historia de La Roja. Sin él, nada hubiera sido lo mismo, imposible. Con él empezó todo, porque nos juntó a los pequeños, Iniesta, Cazorla, Cesc, Silva, Villa... Con Luis hicimos la revolución, cambiamos la furia por el balón y le demostramos al mundo que se puede ganar jugando bien. Si no ganamos la Eurocopa no hubiéramos ganado el Mundial, claro que en ese sentido, fue fundamental la llegada de Del Bosque, otro fenómeno. A Luis le dieron mucha caña pero fue él quien marcó el camino, quien le dio a España el estilo que tiene hoy. En eso, siempre coincidimos. Fue Luis quien vio lo que había y apostó por bajitos. “Voy a poner a los buenos, porque son tan buenos que vamos a ganar la Eurocopa”. Y la ganamos. Fue inteligente y muy valiente.

En lo personal, Luis me hizo sentir importante cuando mi autoestima era un desastre. Me dio el mando de la selección cuando no lo tenía ni en el Barça.“Aquí manda usted”, me dijo, “y que me critiquen a mí”. Decidí devolverle la confianza en el campo. Si fui elegido el mejor jugador de la Eurocopa fue por él, aunque él siempre me lo negaba. Conmigo tuvo detalles inolvidables. A Alemania no llegué bien, pero me esperó. Venía a verme a Barcelona, preocupado por mi rodilla. Vino Paredes [preparador físico] a subir a La Mola mientras me recuperaba... Luis me llamaba cada dos por tres. “Apriete Xavi, no se duerma que le espero”.

La palabra fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis. Luis es el fútbol hecho hombre, el fútbol hecho persona.

Hasta siempre, mister. Y gracias por todo. Y que lo sepa: usted y yo nunca fuimos japoneses.

jueves, 30 de enero de 2014

Libros: Juan Villoro - Conferencia sobre la lluvia

Conferencia sobre la lluvia.


Juan Villoro: autor de "Conferencia sobre la lluvia"
Un pequeño libro que parece escondido, extraviado dentro de la librería Gandhi. El pasado sábado que me encontraba cerca de dicha librería, recordé que me fue recomendado por mi amigo Eduardo Acosta, por lo que ingresé y lo busqué. No sobresale, ya que es un librito de bolsillo. Pregunto por la existencia de este ejemplar a uno de los dependientes del establecimiento; él lo ubica en el sistema y me indica que se ubica en la sección de literatura iberoamericana, en la que los libros se encuentran acomodados según el apellido del autor. Creo que es una injusticia tanto para el autor de esta obra, Juan Villoro, como para Juan Miguel Zunzunegui, ya que sus obras se encuentran a ras de piso, escondidas de la vista de la mayoría de los paseantes. Aun así, salgo contento por haber encontrado la obra recomendada por Eduardo, y más por el precio: 53 pesos, el equivalente a lo que cualquier escuinclita hueca hubiera gastado en unos banales "TVNotas" y "Hola".

La lectura resulta deliciosa: es el guión de una puesta en escena para teatro, misma que ya fue presentada durante la inauguración del Teatro María Antonieta Rivas Mercado de la Biblioteca de México, según se menciona ahí mismo en el libro. 

La escena trata acerca de un bibliotecario que comienza a dictar una conferencia en la que habla acerca de la lluvia; como este distraido personaje extravía sus apuntes, procede a improvisar a la vez que se justifica: Las mejores conferencias son improvisadas. Para leer, podemos traer a un notario... El que diserta sin guión fijo se mueve en la línea del vértigo... Una conferencia se parece al préstamo de un libro; quien habla es un intermediario. De esta manera comienza la charla, en la que el conferencista diserta acerca de la lluvia, de su relación con la literatura; cita frases relativas a la lluvia y de la relación de ésta con su vida de bibliotecario: su relación con los libros, con los lectores, así como sus relaciones amorosas. 

Una biblioteca es una colección de amores, repudios, sospechas y nostalgias, por lo que dicen sus volúmenes, pero también por el modo en el que son leídos. Reza textualmente y con mucha razón un extracto de la contraportada. 

El clímax de esta conferencia no es un hecho, sino el auditorio: el destinatario de la conferencia. Si un libro depende del lector, una conferencia depende del público. El inesperado final seguramente sorprenderá al lector como lo hizo conmigo.

El autor: hombre de prosa extraordinaria cuya lectura disfruto cuando menos cada domingo, al leerlo en El Siglo de Torreón, realiza una excelente mezcla de conceptos relativos a las cuestiones mencionadas en los párrafos anteriores; unos y otros se mezclan dando como resultado que la lectura se disfrute sobremanera.

Un libro cuya lectura resulta rápida, ágil y amena. Sumamente recomendable.

Ficha:
Villoro, Juan. Conferencia sobre la lluvia.
Ed. Almadía. 
Oaxaca, México. Mayo 2013.
61 pp.
ISBN: 978-607-411-126-2

Libros - Lupillo Castañeda: "Una historia que contar".

Libros: "Una historia que contar" 


Lupillo Castañeda - Cruz Azul
Si bien no soy un experto en literatura, me encanta la lectura. Por lo tanto, trataré de compartir en este espacio mis impresiones personales acerca de los libros que he leído o bien, que vaya leyendo.

El primer libro por mí leido en el 2014 es "Una historia que contar", escrito por José Guadalupe Castañeda Reyes, quien en su infancia era conocido en su barrio como "Tony", aunque en el medio futbolístico todos lo conocimos como "Lupillo Castañeda". 

En esta autobiografía, Lupillo cuenta con toda franqueza su origen: su nacimiento en el seno de una familia de siete hermanos que vivía en condiciones de pobreza, su infancia llena de carencias y limitaciones, mismas que no obstaron para que creciera feliz, su adolescencia en la que si bien, confiesa que la escuela no era lo suyo, adquirió mediante la práctica del atletismo una disciplina física que le permitió llegar a destacar en el futbol.


Lupillo Castañeda - Guadalajara
Para quien piense que la carrera de Lupillo dentro del futbol fue fácil por el hecho de que tres de sus hermanos también jugaron futbol de manera profesional - Juan Manuel, que no llegó a jugar en Primera División, así como Martín (Toky) y Jorge (Tote) - la lectura de este libro lo hará convencerse de lo contrario; se dará cuenta de los sacrificios, decepciones, privaciones y humillaciones que tuvo que soportar - hasta llegar al extremo de interrumpir su carrera futbolística para irse de mojado a los EEUU - para forjarse un destino exitoso dentro del balompié nacional. En este libro se detallan cronológicamente las aventuras y vivencias que vivió durante su carrera profesional en los equipos Atlas - con quienes debutó en Primera División -, Apatzingán (3a. Div.), Jalisco (2a. Div.), Salina Cruz (2a. Div.), León (2a. y 1a. Div.), Cruz Azul, Guadalajara, Sinaloa (1a. A), León (1a. A) y nuevamente Sinaloa (1a. Div.). Ahí se narra cómo, por una discusión con el árbitro tapatío Jesús Mercado, el hermano de éste, Magdaleno Mercado, le complicó la vida al grado de que Alfredo "Pistache" Torres, DT de Jalisco, lo marginaba a la tribuna. Después cuenta cómo estuvo a punto de ser despedido en León, pero gracias a la visión de Víctor Manuel Vucetich logró acomodo en el equipo pasando de ser extremo a defensa lateral, posición en la que brilló en Primera División y que le permitió llegar incluso a vestir la playera de la Selección Nacional.

Otra anécdota que narra a detalle es la de aquella serie de Cuartos de Final del Campeonato de Liga 1994 - 95 en la que en el partido de ida su equipo, Cruz Azul, perdió por la mínima diferencia en Ciudad Universitaria ante la U.N.A.M. debido a un error de marcación suyo, de cómo fue agriamente señalado por dicha acción, y de cómo se redimió en el partido de vuelta anotando el gol que le dio a La Máquina el pase a la siguiente ronda.


El gol de Lupillo ante U.N.A.M. 4os. de Final Vuelta. 1994 - 95.


Otra anécdota contada a detalle es el partido en el que Cruz Azul se coronó campeón por última vez, en aquel lejano Invierno 1997, cuando un lesionado Carlos Hermosillo ingresó a la cancha a ser cobardemente golpeado por el arquero leonés Ángel David Comizzo y posteriormente anotar de penal el gol de oro que les significó el triunfo. Lupillo recuerda la jugada en la que salva a La Máquina de recibir el gol que pondría a León adelante en el tanteador global (Min. 1:13 del siguiente video).



Escenas del partido del último campeonato obtenido por Cruz Azul.




Sinaloa
A pesar de la marcada deficiencia en la corrección de estilo por parte del editor, y de que ocho páginas del ejemplar que poseo vienen totalmente en blanco, la lectura de este libro resulta interesante, además de divertida, ya que se cuenta una gran cantidad de anécdotas que, cuando menos en mi caso, me hicieron carcajear bastante.

"Una historia que contar" es un libro de lectura obligada para aquellos muchachos que aspiran a jugar futbol profesionalmente, ya que es un testimonio de que cuando se tiene coraje y determinación para lograr algo, no importan las carencias que se sufran ni los obstáculos que se interpongan.

Para los aficionados que estamos inmersos en el ambiente futbolero, y que además gustamos de la historia y estadística, es un libro que aporta datos interesantes, así como anécdotas contadas de manera franca y directa por Lupillo, lo que vuelve la lectura muy amena e interesante.

Ficha:

Castañeda Reyes, José Guadalupe. Una historia que contar.
1a. Edición.
Prometeo Editores.
Guadalajara, México. 
Abril 2006.
ISBN 970-94-628-2-2

lunes, 27 de enero de 2014

Joselito Adame: figura del toreo a la vista.

Joselito triunfa una tarde sí... y otra también.


Ayer, quienes presenciamos el festejo efectuado en la Plaza México, dentro de la enésima decepción que nos produce el buen Morante de la Puebla, nos quedó el buen sabor de boca que nos produjo la actuación con la que el diestro hidrocálido Joselito Adame se consolidó como el nuevo As de la baraja taurina mexicana. 

En un cartel que inició con gran expectación y que, ante el mal juego de los astados de Villa Carmela, las ilusiones del respetable parecían desaparecer, sobre todo después de que los alternantes uno no quiso (Morante) y el otro nomás no pudo (El Pana); fue cuando salió el primer toro de reserva, de la ganadería de Montecristo, con el que Adame bordó el toreo para rescatar una tarde que pintaba para decepcionante. Faena llena de valentía con pinceladas artísticas, coronada con una magistral ejecución de la suerte suprema, dos orejas ganadas a toda ley. Con el segundo toro de su lote estuvo voluntarioso, y de no haber pinchado, los trofeos en su haber serían más. Como sea: su notable actuación le valió la salida a hombros de la plaza más grande del mundo.

Entre la oscuridad del túnel en el que actualmente divaga la Fiesta Brava, en la que las triquiñuelas de matadores, empresarios, apoderados y ganaderos se han encargado de alejar a la afición de los tendidos, emergen algunos matadores que intentan sacar a la luz a la más bella de todas las fiestas: Arturo Saldívar, Diego Silveti, Octavio García "El Payo"; sobresaliendo un torerísimo pero falto de oportunidades Fermín Rivera, y el recién consagrado Joselito Adame, quien ya ha saboreado las mieles del triunfo tanto en la Plaza México como en la Plaza de Las Ventas en Madrid.

Los aficionados estamos ávidos de que surjan nuevas figuras del toreo: populares, artistas y mandones. En la actualidad tenemos a un José Tomás que se digna bajar del Olimpo una o dos ocasiones en el año, un Juli que igual lidia ganado de verdad que novillitos disfrazados de toros, un Morante que a mi parecer es medio torero - sólo es artista sin ser bregador cuando el ganado así lo requiere - y un Zotoluco que ya no emociona como antaño.

Los matadores emergentes tienen condiciones de convertirse en figuras, siendo Joselito quien aventaja en el camino, para lograrlo deberán desarrollar su propio estilo y proyectarlo hacia los tendidos. De esta manera podremos tener una variada baraja taurina como en aquellos años en los que Manolo Martínez, Eloy Cavazos, Curro Rivera, Mariano Ramos y Antonio Lomelín provocaban pasiones, creaban rivalidades y emocionaban a la afición.

Ayer, Joselito Adame fue una bocanada de oxígeno para una convaleciente Fiesta Brava. Esperemos que lleguen más para que se recupere la salud de nuestra querida tauromaquia.


martes, 14 de enero de 2014

Reflexiones de Caixinha sobre los naturalizados

Las diez preguntas de Caixinha.
Pedro Caixinha
Siguiendo con las reflexiones acerca de la polémica generada tras la decisión de la Federación Mexicana de Futbol, en la que decide que los jugadores extranjeros que adquieran la nacionalidad mexicana dejen de ocupar plaza de extranjeros, he aquí las declaraciones de Pedro Caixinha; el director técnico albiverde responde didácticamente cuando se le solicita su opinión sobre el tema.
Como buen educador, O Forcado responde, no para resolverle la vida a nadie, sino con diez reflexiones que nos dejan la tarea de pensar... cosa que a más de uno le molesta hacerlo.
He aquí dichas preguntas:
1.- ¿Vivimos en un mundo global o no? 
2.- Hace dos o tres meses la solución del futbol mexicano y de su Selección, ¿no pasaba por un naturalizado?
3.- ¿No se abrieron precedentes (naturalizados)?
4.- Hoy por hoy ¿no es cuando más futbolistas mexicanos juegan en el extranjero?
5.- Los torneos cortos piden resultados inmediatos. Llegamos a que el producto sea más importante que el proceso y el milagro que la planificación.
6.- ¿Por qué razón la maduración del futbolista mexicano llega tan tarde, entre 25 y 27 años? Es cuando llegan a su plenitud.
7.- ¿Cuántos equipos tienen en sus plantillas el 60 por ciento de jugadores formados en el club?
8.- ¿Cuántos equipos hacen una planificación estructurada y que desde los Sub-17, de acuerdo al potencial de los ‘chavos’, por la necesidad que tiene el club suelen llegar, transitan o incorporan al primer equipo?
9.- ¿Existe o no, la sobrevaloración del jugador mexicano dentro del mercado nacional?
10.- Si no tienes o consigues al jugador en el mercado interno, tampoco en fuerzas básicas, lo que necesitas en término de calidad ¿Dónde lo vas a buscar?

En la Comarca Lagunera: la región en la que tuve la dicha de haber nacido, crecido y en donde continúo radicando, es una tierra de inmigrantes: una tierra en la cual son pocas las personas cuya familia tiene más de cuatro generaciones de aquí nacidos, resulta paradójico que haya algunos que se expresen tan despectivamente acerca de las personas que deciden fincar su residencia en estas tierras.

lunes, 13 de enero de 2014

Patachueca y los naturalizados

El asunto de los naturalizados.

Rodrigo Ruiz: chileno-mexicano
Como siempre sucede en México, cuando se ventila un asunto inherente a los derechos de las personas no nacidas en nuestro país, se ocasiona una polémica exagerada. La instrucción que nos han inculcado en las aulas da para hablar mucho del tema.

Aunque muchísima gente se expresa en contra de que los futbolistas naturalizados dejen de ocupar plaza de extranjero, yo opino que eso no debe ser obstáculo para el desarrollo de talentos en nuestro país.

Reproduzco la columna de Chuy Aranzábal acerca del tema.



PATACHUECA

Qué manera de levantar ámpula esto de los naturalizados, qué manera de constatar que aflora entre muchos de los comentaristas deportivos un sentimiento de inferioridad. Y es que a mí me parece que eso de no aceptar a los naturalizados - porque si se hace, los chavos mexicanos no tendrán oportunidad - estamos adoptando una actitud tercermundista, al aceptar tácitamente que nuestros jóvenes no tendrán la capacidad de ser titulares de cualquier equipo.

Se ha puesto en el papel la corrupción existente entre promotores, directores técnicos y directivos, cuando se refiere el reparto de numerario para que juegue tal o cuál jugador o simplemente para contratar a un llamado “tronco”;  no se puede negar que esto existe, sin embargo, tampoco se puede negar que para un director técnico hacerlo, es matar en corto tiempo su carrera. Tampoco podemos negar que esto de la corrupción existe en todos lados, hasta en la iniciativa privada se tiene que luchar contra preferencias y lamebotas; lo único cierto, es que en la vida el que quiera llegar a la cima depende de sí mismo, quizá librando piedras te tardes un poco más, pero lo logras.

Podemos poner muchos ejemplos: Jiménez que le ganó a Mina la titularidad en el América, o el mismo Pulido que mandó a la banca a Villa u Oribe que después de algunos años demostró que era mejor que Vuoso y que se podía vender a Benítez (qepd). Tres jóvenes que han demostrado que en México sí hay delanteros, cuando no hace mucho todos eran importados. Estoy convencido que ningún entrenador, directivo o promotor, se juegue su chamba haciendo trampa toda la vida, porque al final de cuentas, la mugre flota y las consecuencias para ellos son fatales.

¿Qué un jugador mexicano madura a los 24 o 25 años y un argentino, uruguayo o brasileño lo hace desde los veinte? Pues habrá que preguntarle a los que saben del porqué de este comportamiento; para mí nuestra educación y formación nos pone en desventaja. Toda la vida, entre nuestra historia, las películas y desde que somos “Juandieguito el más pequeño”, ¡pues claro que nos vemos pequeños! Basta ver cómo se desenvuelven jugadores de estos países en todos los ámbitos y cómo lo hace un chamaco de la misma edad salido de nuestros barrios. Estoy seguro que un joven con una mejor educación, y no se diga con un mejor ambiente familiar, tendrá una madurez más temprana. Aunque hay quienes llegamos a los sesenta y todavía no maduramos.

Jorge Zamogilny: argentino -  mexicano
En la actualidad, no hay mejor negocio para un club de futbol que generar sus propias figuras. El camino seguido por algunos de ellos en México, estoy cierto que por más extranjeros que vengan y por más que muchos de ellos logren el pasaporte mexicano, la capacidad de nuestros muchachos tendrá para competir de tú a tú contra cualquiera. Las fuerzas básicas, los torneos: Sub-15, Sub-17, Sub-20, los viajes,  el roce internacional, pero sobre todo la inversión en la educación de los muchachos, dará como resultado una menor importación de jugadores. Ese es el camino: hacer mejores hombres, capaces de no sentirse pequeños ni inferiores, ni mucho menos tener miedo al que llega, porque somos tanto o más capaces que cualquiera. ¿Qué no somos los Campeones Olímpicos?

Esto es lo que pienso: que venga el que quiera, así como nosotros podemos ir a competirle al que sea y en cualquier lugar. Si los que llegan son buenos o malos, no importa: mi capacidad y mi formación, me dan las herramientas necesarias para alcanzar la meta. Ya basta de mediocridades, ya basta de sentirnos inferiores, ya basta que para jugar se requiera sólo ser mexicano y no de los mejores, ya basta de ver para arriba a brasileños y argentinos. ¡Porque soy mexicano puedo competir con los mejores, que me los traigan!


Hasta la próxima y nos vemos en la radio todos los días de lunes a viernes por KIUU 91.1 FM y 880 AM, 18:00 a 19:30 hrs. Los sabados de 13:00 a 14:00 hrs.

martes, 31 de diciembre de 2013

Los botines - Jorge Valdano. Feliz 2014

Reflexión futbolera de fin de año.

Al terminar este año 2013, se vuelve época de reflexión, análisis y propósitos para el ciclo por iniciar. Durante este año que termina convivimos, debatimos, discrepamos, complementamos nuestras opiniones sobre la vida en general, el deporte en particular, y el futbol en especial.

Comparto un pequeño pensamiento llamado "Los botines", con el que el Maestro Jorge Valdano culmina su libro "El miedo escénico y otras hierbas" (Madrid, 2002; Pp 322-324). 


Jorge Valdano
Mi hermano tiene cuarenta y cinco años y es un serio abogado hasta en el gesto, pero a mi madre no la engaña: "cuando se pone los botines de fútbol vuelve a tener ocho años", me cuenta. Ella sabe que ahí se acaba el abogado con cara de malo porque el fútbol lo devuelve a la inocencia del juego; y yo, el envidiado que supo hacer del juego una profesión, termino envidiándole la autenticidad de su sentimiento, acaso porque, con el tiempo, el fútbol se me fue contaminando de seriedad, una perversión inevitable.

Me hice entrenador para estar lo más cerca posible del campo, pero descubrí que no hay antídoto para los otros males del banquillo. Delante de mí están los que me recuerdan el placer perdido (los jugadores) y detrás, los que me recuerdan el deber actual (los aficionados). Eso de no jugar pero tener la culpa tiene algunos inconvenientes que no había valorado lo suficiente. Cuando era entrenador del Tenerife, un aficionado me gritaba: "siéntate, payaso!", alguna de las veces que me ponía de pie para impartir una orden. Me cuentan que a la temporada siguiente el mismo tipo se desesperaba al grito de "Levántate, vago!", cuando el nuevo entrenador respondía sin inmutarse a los desarreglos del equipo. El personaje no es más tarado que otros muchos que van al estadio sólo a cazar culpables. Si un aficionado propio no es capaz de ponerse de acuerdo consigo mismo sobre un aspecto secundario del juego, acordemos como imposible contentar a miles que miran el partido con la emoción desbordada por misteriosas reacciones.

Al fin y al cabo jugamos para volver a la infancia
El hincha es un profeta implacable de las cosas que ya ocurrieron: juega con opiniones, las adapta, las cambia; fútbol ficción que también quisiéramos practicar los entrenadores, únicos con el poder de convertir las ideas en decisiones pero con el fastidio de tener que comprobarlas en el campo. El jugador es un héroe con un discurso muscular que sólo se puede rechazar, pero el arma del entrenador es la palabra, y el aficionado, que también la tiene, se siente con el derecho y el deber casi patriótico de usarla para discutir, rebatir o contrariar.

El sentido de posesión del hincha lo acerca o lo aleja de sus ídolos por una identificación sincera y afectiva que siempre empieza y termina en los colores de la camiseta. Camiseta que no llevamos los entrenadores, "payasos", "vagos" y hasta "sabios", a los que se puede llegar a respetar pero muy difícilmente a adoptar.

Las actuaciones de los jugadores son valoradas al instante con exclamaciones que llevan implícita una carga de amor o de odio, información tensionada por una emoción que de cuando en cuando estalla en gritos de miles. El juicio al entrenador es sumario y suele dejarse para el final. Lo único que nos vuelve inocentes es el triunfo, y por el servilismo que producen los buenos resultados, hasta nos asignan un estilo si es que llegamos a ser campeones. De la derrota somos la primera víctima y nos sustituirá un colega que vendrá como solución, después de haber sido echado de otro equipo como problema. Paradoja que me gustaría cerrar en el patio de mi casa, junto a mi hermano, poniéndonos las botas para irnos a jugar un partido que promete mucho de puro gratuito. Sería imprescindible que mi madre nos mirara con una sonrisa: al fin y al cabo jugamos para volver a la infancia.

Recordemos siempre eso: el futbol es lo más importante... de las cosas menos importantes.

Que la paz, la salud, la unión, la alegría y la abundancia estén con ustedes hoy y siempre.

Feliz 2014.

Enrique Macías M.