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sábado, 12 de abril de 2014

La historia de un "referí" cualquiera, por Osvaldo Soriano

El “Referí” Gallardo Pérez, por Osvaldo Soriano

Hagamos una breve remembranza de los acontecimientos de violencia en las tribunas que se han suscitado en estos últimos años: los destrozos de unos vándalos queretanos en el “Diez de Diciembre”; las broncas callejeras a las afueras de Ciudad Universitaria en cada ocasión en que la U.N.A.M. y América se encuentran; los escandalitos - con herido grave incluido – después de cada clásico regiomontano; los inadaptados seguidores de América que, en un partido ante Sao Caetano por la Copa Libertadores llegaron a aventar a la cancha una carretilla; y el más reciente, el vergonzoso espectáculo de los seguidores de Guadalajara en el clásico tapatío, quienes estuvieron a punto de linchar a varios elementos de la policía, son algunos ejemplos enunciativos, mas no los únicos. Anteriormente se habían dado algunos como aquel que sucedió en la temporada 1987-88, cuando alguien en el estadio Marte R. Gómez de Cd. Victoria aventó un envase de vidrio a la cancha; el árbitro Bonifacio Núñez lo recogió, se lo guardó en la bolsa posterior de su pantaloncillo y caminó para entregarlo al Inspector Autoridad; cuando se dirigía a hacerlo, un sujeto se le acercó, le sacó el envase de la bolsa y, con ese mismo envase de vidrio, lo golpeó en la cabeza; afortunadamente, lo cabezadura del buen Boni le evitó que este penoso accidente le causara lesiones qué lamentar. También fue penoso el incidente de invasión de cancha en aquella ocasión en la que Zacatepec descendió por última ocasión, con bronca generalizada en el “Coruco Díaz”.

A propósito de lo anterior, recordé un cuento del gran escritor argentino Osvaldo Soriano (1943-1997) en el que nos relata un ejemplo de hinchadas orgullosas y salvajes. Desafortunadamente, no está – en algunos casos – nada lejos de la realidad.

Gallardo Pérez, referí1

Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano
Cuando yo jugaba al fútbol, hace más de veinte años, en la Patagonia, el referí era el verdadero protagonista del partido. Si el equipo local ganaba, le regalaban una damajuana2 de vino de Río Negro; si perdía, lo metían preso. Claro que lo más frecuente era lo de la damajuana, porque ni el referí, ni los jugadores visitantes tenían vocación de suicidas.

Había, en aquel tiempo, un club invencible en su cancha: Barda del Medio. El pueblo no tenía más de trescientos o cuatrocientos habitantes. Estaba enclavado en las dunas, con una calle central de cien metros y, más allá, los ranchos de adobe, como en el far-west. A orillas del río Limay estaba la cancha, rodeada por un alambre tejido y una tribuna de madera para cincuenta personas. Eran las "preferenciales", las de los comerciantes, los funcionarios y los curas. Los otros veían el partido subidos a los techos de los Ford A o a las cajas de los camiones de la empresa que estaba construyendo la represa.

Todos nosotros estábamos bajo el influjo del maravilloso estilo del Brasil campeón del mundo, pero nadie lo había visto jugar nunca: la televisión todavía no había llegado a esas provincias y todo lo conocíamos por la radio, por esas voces lejanas y vibrantes que narraban los partidos. Y también por los diarios, que llegaban con cuatro días de atraso, pero traían la foto de Pelé, el dibujo de cómo se hacía un cuatro-dos-cuatro y la noticia de la catástrofe argentina en Suecia.

Yo jugaba en Confluencia, un club de Cipolletti, pueblo fundado a principios de siglo por un ingeniero italiano que tenía un monumento en la avenida principal. Todavía las calles no habían sido pavimentadas y para ir al fútbol los domingos de lluvia había que conseguir camiones con ruedas pantaneras. Confluencia nunca había llegado más arriba del sexto puesto, pero a veces le ganábamos al campeón. Muy de vez en cuando, pero le dábamos un susto.

Ese día teníamos que jugar en la cancha de Barda del Medio y nunca nadie había ganado allí. Los equipos "grandes" descontaban de sus expectativas los dos puntos3 del partido que les tocaba jugar en ese lugar infernal. Los muchachos de Barda del Medio, parientes de indios y chilenos clandestinos, eran tan malos como nosotros suponíamos que eran los holandeses o los suecos. Eso sí, pegaban como si estuvieran en la guerra. Para ellos, que perdían siempre por goleada como visitantes, era impensable perder en su propia casa.

El año anterior les habíamos ganado en nuestra cancha cuatro a cero y perdimos en la de ellos por dos a cero con un penal y piadoso gol en contra de Gómez, nuestro marcador lateral derecho. Es que nadie se animaba a jugarles de igual a igual porque circulaban leyendas terribles sobre la suerte de los pocos que se habían animado a hacerles un gol en su reducto. 
Entonces, todos los equipos que iban a jugar a Barda del Medio aprovechaban para dar licencias a sus mejores jugadores y probar a algún pibe que apuntaba bien en las divisiones inferiores. Total, el partido estaba perdido de antemano. El referí llegaba temprano, almorzaba gratis y luego expulsaba al mejor de los visitantes y cobraba un penal antes de que pasara la primera hora y la tribuna empezara a ponerse nerviosa. Después iba a buscar la damajuana de vino y en una de ésas, si la cosa había terminado en goleada, se quedaba para el baile.

Ese día inolvidable, nosotros salimos temprano y llevamos un equipo que nos había costado mucho armar porque nadie quería ir a arriesgar las piernas por nada. Yo era muy joven y recién debutaba en primera y quería ganarme el puesto de centro delantero con olfato para el gol. Los otros eran muchachos resignados que iban para quedarse en el baile y buscar una aventura con las pibas de Las Chacras.

Después del masaje con aceite verde, cuando ya estábamos vestidos con las desteñidas camisetas celestes, el referí Gallardo Pérez, hombre severo y de pésima vista, vino al vestuario a confirmar que todo estuviera en orden y a decirnos que no intentáramos hacernos los vivos con el equipo local. Le faltaban dos dientes y hablaba a tropezones, confundiendo lo que decía con lo quería decir.

Le dijimos - y éramos sinceros - que todo estaba bien y que tratara, a cambio, de que no nos arruinaran las piernas. Gallardo Pérez prometió que se lo diría al capitán de ellos, Sergio Giovanelli, un veterano zaguero central que tenía mal carácter y pateaba como un burro.

Ni bien saludamos al público que nos abucheaba, el defensa Giovanelli se me acercó y me dijo: "Guarda, pibe, no te hagas el piola porque te cuelgo de un árbol". Miré detrás de los arcos y allí estaban, pelados por el viento, los siniestros sauces donde alguna vez habían dejado colgado a algún referí idealista. Le dije que no se preocupara y lo traté de "señor". Giovanelli, que tenía un párpado caído surcado por una cicatriz, hizo un gesto de aprobación y fue a hacerles la misma advertencia a los otros delanteros.

La primera media hora de juego fue más o menos tranquila. Empezaron a dominarnos pero tiraban desde lejos y nuestro arquero, el Cacho Osorio, no podía dejarla pasar porque habría sido demasiado escandaloso y nos habrían linchado igual, pero por cobardes. Después dieron un tiro en un poste y el Flaco Ramallo sacó varias pelotas al córner para que ellos vinieran a hacer su gol de cabeza.

Pero ese día, por desgracia, estaban sin puntería y sin suerte. Todos hicimos lo posible para meter la pelota en nuestro arco, pero no había caso. Si el Cacho Osorio la dejaba picando en el área, ellos la tiraban afuera. Si nuestros defensores se caían, ellos la tiraban a las nubes o a las manos del arquero.

Al fin, harto de esperar y cada vez más nervioso, Gallardo Pérez expulsó a dos de los nuestros y les dio dos penales. El primero salió por encima del travesaño. El segundo dio en un poste. Ese día, como dijo en voz alta el propio referí, no le hacían un gol ni al arco iris. El problema parecía insoluble y la tribuna estaba caldeada. Nos insultaban y hasta decían que jugábamos sucio. Al promediar el segundo tiempo empezaron a tirar cascotes4.

El escándalo se precipitó a cinco o seis minutos del final. El Flaco Ramallo, cansado de que lo trataran de maricón, rechazó una pelota muy alta y yo piqué detrás de Giovanelli, que retrocedía arrastrando los talones. Saltamos juntos y en el afán de darme un codazo pifió la pelota y se cayó. La tribuna se quedó en silencio, un vacío que me calaba los huesos mientras me llevaba la pelota para el arco de ellos, solo como un fraile español.

El arquerito de Barda del Medio no entendía nada. No sólo no podían hacer un gol sino que, además, se le venía encima un tipo que se perfilaba para la izquierda, como abriendo un ángulo de tiro. Entonces salió a taparme a la desesperada, consciente de que si no me paraba no habría noche de baile para él y tal vez hasta tendría que hacerme compañía en el árbol de fama siniestra. Él hizo lo que pudo y yo lo que no debía. Era alto, narigón, de pelo duro, y tenía una camiseta amarilla que la madre le había lavado la noche anterior. Me amagó con la cintura, abrió los brazos y se infló como un erizo para taparme mejor el arco. Entonces vi, con la insensatez de la adolescencia, que tenía las piernas arqueadas como bananas y me olvidé de Giovanelli y de Gallardo Pérez y vislumbré la gloria.

Le amagué una gambeta y toqué la pelota de zurda, cortita y suave, con el empeine del botín, como para que pasara por ese paréntesis que se le abría abajo de las rodillas. El narigón se ilusionó con el driblin y se tiró de cabeza, aparatoso, seguro de haber salvado el honor y el baile de Barda del Medio. Pero la pelota le pasó entre los tobillos como una gota de agua que se escurre entre los dedos.

Antes de ir a recibirla a su espalda le vi la cara de espanto, sentí lo que debe ser el silencio helado de los patíbulos. Después, como quien desafía al mundo, le pegué fuerte, de punta, y fui a festejar. Corrí más de cincuenta metros con los brazos en alto y ninguno de mis compañeros vino a felicitarme. Nadie se me acercó mientras me dejaba caer de rodillas, mirando al cielo, como hacía Pelé en las fotos de El Gráfico.

No sé si el referí Gallardo Pérez alcanzó a convalidar el gol porque era tanta la gente que invadía la cancha y empezaba a pegarnos, que todo se volvió de pronto muy confuso. A mí me dieron en la cabeza con la valija del masajista, que era de madera, y cuando se abrió todos los frascos se desparramaron por el suelo y la gente los levantaba para machucarnos la cabeza.

Los cinco o seis policías del destacamento de Barda del Medio llegaron como a la media hora, cuando ya teníamos los huesos molidos y Gallardo Pérez estaba en calzoncillos envuelto en la red que habían arrancado de uno de los arcos.

Nos llevaron a la comisaría. A nosotros y al referí Gallardo Pérez. El comisario, un morocho aindiado, de pelo engominado y cara colorada, nos hizo un discurso sobre el orden público y el espíritu deportivo. Nos trató de boludos irresponsables y ordenó que nos llevaran a cortar los yuyos5 del campo vecino.

Mientras anochecía tuvimos que arrancar el pasto con las manos, casi desnudos, mientras los indignados vecinos de Barda del Medio nos espiaban por encima de la cerca y nos tiraban más piedras y hasta alguna botella vacía.

No recuerdo si nos dieron algo de comer, pero nos metieron a todos amontonados en dos calabozos y al referí Gallardo Pérez, que parecía un pollo deshuesado, hubo que atenderlo por hematomas, calambres y un ataque de asma. Deliraba y en su delirio insensato confundía esa cancha con otra, ese partido con otro, ese gol con el que le había costado los dos dientes de arriba.

Al amanecer, cuando nos deportaron en un ómnibus destartalado y sin vidrios, bajo la lluvia de cascotes, nuestro arquero, el Cacho Osorio, se acercó a decirme que a él nunca le habrían hecho un gol así. "Se comió el amague, el pelotudo", me dijo y se quedó un rato agachado, moviendo los brazos, mostrándome cómo se hacía para evitar ese gol.

Cuando se despertó, a mitad de camino, Gallardo Pérez me reconoció y me preguntó cómo me llamaba. Seguía en calzoncillos pero tenía el silbato colgando del cuello como una medalla.

- No se cruce más en mi vida - me dijo, y la saliva le asomaba entre las comisuras de los labios-. Si lo vuelvo a encontrar en una cancha lo voy a arruinar, se lo aseguro.

- ¿Cobró el gol? - le pregunté. - ¡Claro que lo cobré! - dijo, indignado, y parecía que iba a ahogarse - ¿Por quién me toma? Usted es un pendejo fanfarrón, pero eso fue un golazo y yo soy un tipo derecho.

- Gracias - le dije y le tendí la mano. No me hizo caso y se señaló los dientes que le faltaban.

- ¿Ve? - me dijo -. Esto fue un gol de Sívori de orsai6. Ahora fíjese dónde está él y dónde estoy yo. A Dios no le gusta el fútbol, pibe. Por eso este país anda así, como la mierda.

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  1. "Referí" es un argentinismo. Así se le nombra al árbitro, en alusión al término inglés "Referee".
  2. Garrafa, generalmente de forma esférica, normalmente de tamaño grande.
  3. Es preciso recordar que, en aquellos tiempos, se otorgaban dos puntos por partido ganado y no tres como en la actualidad.
  4. Piedra pequeña, pedazo de escombro, cascajo.
  5. Maleza, hierba mala.
  6. Otro argentinismo. Derivado del término inglés "Off Side": "fuera de lugar".

lunes, 7 de abril de 2014

Atlante, rumbo al cadalso en el Corona

Una visita que lucha por su vida.
El próximo domingo 13 de abril, por ahí de las 19:45 hrs., al terminar el siguiente encuentro a realizarse en el estadio Corona, quienes estaremos presentes en las tribunas pudiéramos ser testigos de un suceso que se antoja triste: el consumar el cuarto descenso del Atlante.
Hagamos números.
Los Potros de Hierro suman 98 puntos en 99 encuentros disputados, a lo más que aspira es a obtener 107 unidades tras finalizar sus 102 encuentros válidos para la tabla de cocientes; sus rivales que aun no logran la salvación aritmética son: Atlas (106), Puebla (104) y Veracruz que suma 34 puntos; aquí hay que aclarar que los 107 puntos a los que aspira a llegar Atlante equivalen a 35.667 puntos de los escualos, por lo que, sumando 36, es decir, dos más, los del Puerto se encontrarán salvados.
Por lo anterior, cuando los ahora caribeños salgan a la cancha del Corona, ya sabrán a qué aspiran para lograr su cada vez más difícil salvación. En el caso de que el sábado, Veracruz derrote a la U.N.A.M. en el Pirata Fuente, habrá consumado su salvación; después, el domingo a mediodía, en el caso de que Puebla logre obtener un punto en el Cuauhtémoc – cuantimás si son tres – tras recibir al América, obligaría al otrora equipo del pueblo a no dejar un solo punto en el camino si es que desean permanecer en el máximo circuito del balompié mexicano.
De darse el escenario planteado en el párrafo anterior, Atlante saldría obligado a vencer a los Guerreros en la cancha del Corona, caso contrario, una vez que el silbante designado decrete que finalizan las acciones del encuentro, estaríamos viendo cómo se consuma la despedida de los azulgrana de la ahora llamada “Liga MX”.
Tradición atlantista.
Cabinho y Rubén "Ratón" Ayala
Atlante, uno de los equipos de mayor antigüedad y mayor tradición en el futbol mexicano; tras una larga trayectoria durante la época amateur, fue uno de las diez escuadras fundadoras de la Liga Mexicana en su época profesional. Junto con Guadalajara, Atlas y América; es de los equipos que nunca han suspendido su participación en el futbol profesional, de 1943 a la fecha.
En la época amateur, Atlante era un cuadro de mucho arraigo entre los aficionados capitalinos, sobre todo los habitantes de barrios populosos. En aquellas épocas, los dos clásicos capitalinos eran España vs Asturias, equipos seguidos por las clases pudientes, y el Necaxa vs Atlante, que levantaba pasiones entre los de barrio y condición humilde. Tras el inicio de la época profesional, Necaxa decidió no participar en este nuevo circuito, aunque siguieron participando en ligas amateur, por lo que su clásico quedó sin llevarse a cabo. Los “prietitos” lograron coronarse en la temporada 1946-47 y, si bien su comportamiento en las tablas de posiciones era irregular, nunca descendía.
Descensos y desarraigo.
Fue hasta la temporada 1975-76 cuando tras una liguilla por la permanencia, fue derrotado por Atlético Potosino para pasar una temporada en la Segunda División. Un año después, regresa a la liga estelar tras derrotar a Querétaro en la final de la temporada 1976-77.
El segundo descenso azulgrana se produce tras finalizar la temporada 1989-90, en la que queda ubicado en el fondo de la tabla de posiciones para jugar de nueva cuenta en la Segunda División, logrando regresar un año después tras vencer a Pachuca en el cotejo final de la temporada 1990-91.
Tras el torneo Verano 2001 se consuma el tercer descenso del Potro de Hierro tras quedar últimos en la tabla de cocientes, aunque este descenso nunca se hizo efectivo debido a maniobras administrativas: debido a que para la siguiente temporada se llevaría a cabo una expansión de equipos de 18 a 20, tuvieron oportunidad de jugar una promoción ante Veracruz, misma que ganaron para conseguir compitiendo en la máxima categoría.
En el año 2007, sus dueños deciden mudar al equipo a la ciudad de Cancún. En principio se tuvieron resultados exitosos: seis meses después se corona por tercera ocasión – la segunda ocurrió en la Temporada 1992-93 –, después se corona como campeón de la Liga de Campeones de CONCACAF en el ciclo 2008-2009, para lograr su pase al Mundial de Clubes. Posteriormente, carente de una afición fija, desarraigado de sus orígenes y desatendido por sus dueños, su rendimiento ha ido a la baja, tanto que se encuentra a punto del descenso y, dado el nulo interés que sus dueños muestran por él, su regreso queda en entredicho.
La situación mencionada en los primeros párrafos de este escrito es meramente hipotética, aunque con alta probabilidad de consumarse. Para los románticos de nuestro futbol, sería una pena que un equipo con tanta tradición en nuestro futbol se pierda en el abismo. Pero si a alguien habría que culpar, sería a sus actuales dueños, quienes no han entendido los nuevos tiempos que vive nuestro futbol.

sábado, 29 de marzo de 2014

Santos Laguna: Recuperando el ADN Guerrero

¡A LO SANTOS!


Ayer, viernes 28 de marzo 2014, los Guerreros consiguieron su quinta victoria dentro del Torneo Clausura 2014, para llegar a 20 unidades con los que se se situaron momentáneamente en la cuarta posición de la tabla general. A juzgar por la historia de algunos años atrás, a nadie debe sorprender que la escuadra lagunera se encuentre ubicada en dicha posición; tras un inicio un tanto flojo, el conjunto dirigido por Pedro Caixinha ha logrado retomar el paso ganador que había tenido en torneos anteriores, retomando su habitual lugar en la parte alta de la tabla de posiciones. Lo que llama la atención, sin duda, es la manera en la que la escuadra albiverde ha logrado los últimos triunfos; llaman la atención los siguientes datos:
  • Durante las primeras cuatro jornadas, Santos Laguna consiguió marcar solamente dos goles, logrando tres empates – dos de ellos a cero goles – y una derrota. A partir de la jornada 5, ha logrado anotar 21 goles en nueve encuentros para cinco victorias, dos empates y dos derrotas.
  • Si bien el inicio de la temporada estuvo caracterizado por la falta de gol, durante los últimos siete encuentros los laguneros han anotado cuando menos dos goles. En ese lapso, lograron meter el balón a la portería contraria en 18 ocasiones.
  • En siete de sus últimos ocho encuentros, Santos Laguna ha estado abajo en el marcador. En esas ocasiones, en dos ocasiones terminó perdiendo, en otras dos logró el empate, y en las tres restantes se logró la victoria. El común denominador ha sido que Santos Laguna recibe gol tempranero en contra, viniendo de atrás para ponerle mucha emoción a los partidos disputados.
  • En los trece partidos disputados a la fecha por Santos Laguna en el Clausura 2014, se han anotado 42 goles, dando una media superior a las tres anotaciones por partido; si se restan las primeras cuatro jornadas, tenemos que se han anotado 37 goles en nueve partidos: cuatro goles por partido en promedio.
Bien lo decía Rafael Rosell en su columna del pasado domingo, a propósito de la evolución del tipo de juego santista en esta temporada: “el Santos Laguna actual está decididamente peleado con el orden, la pelota en los pies de los atacantes laguneros brinca, rebota, va de un lado a otro llena de gozo y la tribuna se divierte arrojando las palomitas presa de la emoción como cuando los marcianitos verdes usando "la Garra" salvan a Woody y sus amigos, el orden es remplazado por la inventiva, lo rígido de un sistema se desquebraja ante la felicidad de la libertad más pura, la tensión desaparece de los rostros dentro y fuera de la cancha, la risa y el sobresalto se apoderan de todos”.[i]
Confirmando lo escrito por Rosell el pasado domingo, Santos Laguna nos regaló esta semana en el estadio Corona dos encuentros similares: uno en la Copa Libertadores y el otro en la Liga MX, en los que prácticamente inician el cotejo con un gol en contra, y terminan triunfando. Una victoria clara y contundente, ante Peñarol, y otra disputada y cardiaca, ante la U.N.A.M.
Santos Laguna ha evolucionado de ser un equipo ordenadamente aburrido, a una escuadra que parece haber perdido la disciplina táctica, pero que logra triunfos y además, algo importantísimo, divierte a la tribuna.
Esta evolución futbolística resulta muy agradable, ya que se recupera ese ADN guerrero, esa mística que a lo largo de los años ha caracterizado al conjunto verdiblanco. Esa manera de jugar de los guerreros es la que ha logrado la histórica comunión con la fanaticada; de continuar con esa dinámica, la esperanza de que las tribunas del Corona se lleguen a llenar, es mayor.
Santos Laguna se encuentra ya clasificado a la ronda de Play-Off de la Copa Libertadores, y parece enfilarse a lograr su boleto a la siguiente fase en la liga doméstica. Hasta dónde se avance en ambos torneos, dependerá de las circunstancias que se lleguen a presentar en las próximas semanas; por lo pronto, me quedo con el tweet de la jornada, cortesía de @SomosInvictos:  "En la vida hay dos cosas seguras: la muerte y que Santos te remonta."[ii]

jueves, 27 de marzo de 2014

LIBROS: José Tomás – Diálogo con “Navegante”.

JOSÉ TOMÁS: VIDA Y DEFENSA DE LA FIESTA BRAVA.

El toreo, los valores que representa, su contexto histórico y su relación con las artes son representados en esta obra colectiva que a continuación me permitiré reseñar.

INTRODUCCIÓN: JOSÉ TOMÁS

Para lograr entender mejor esta obra, antes que nada es preciso contextualizar, como lo plantea Ortega y Gasset, el hombre y su circunstancia.

José Tomás Román Martín (Galapagar, Madrid. 20 de agosto 1975) es un torero de época. Si bien es sobrino nieto del prestigiado ganadero Victorino Martín, se inicia en el mundo de la tauromaquia gracias a la afición de su abuelo paterno Celestino Román. Bajo la tutela del ex-novillero Antonio Corbacho se inicia como becerrista y más adelante, como novillero. Debido a las pocas oportunidades de torear en España, en donde según el propio José comenta “debía pagar por torear”, se traslada a México para consolidar su carrera. Si bien logró triunfos en España, incluyendo una salida por la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas, su carrera como novillero se consolidó en cosos mexicanos.

Es precisamente en la Plaza de Toros México en donde toma la alternativa como matador de toros. El 10 de diciembre de 1995 recibe los trastos de parte de Jorge Gutiérrez para doctorarse, teniendo como testigo a Manolo Mejía, lidiando al toro “Mariachi” de la ganadería de Xajay. Días más tarde, recibe una cornada grande en Autlán de la Grana, Jalisco; requiriendo de varias cirugías y transfusiones de sangre para lograr su recuperación.

Más adelante, José Tomás se consagra como el torero consentido de Madrid, en donde logra varias salidas por la Puerta Grande. A la vez que se posiciona como figura del toreo, comienza a hacerse de enemigos ya que junto con algunos de sus colegas, inicia una pugna para que sus derechos de imagen fueran negociados directamente entre matadores y televisoras, y no por parte de los empresarios. Al no lograrlo, decide no regalar su imagen y rechaza presentarse en corridas que sean televisadas. Si bien se presentó en la Plaza México en corrida que fue transmitida por televisión restringida, no hubo repetición en los días posteriores ya que ésta fue una de sus exigencias.

José Tomás basa su tauromaquia en un estilo de temple, trazando muletazos largos y ceñidos, exponiendo el físico sin reservas. Combinando arte y valentía, buscando el lucimiento en base a pases finos y bien ligados, sin aspavientos; su estilo es aquel que los aficionados taurinos llamamos “toreo-verdad”.

Fiel a ese estilo, tras cortar cuatro orejas el 5 de junio del año 2008 en la Plaza de las Ventas – plaza en la que no se otorgan rabos, solamente una o dos orejas –, se presenta en el mismo coso diez días después; en lugar de cuidarse escudado con su triunfo reciente, sale nuevamente a darlo todo cortando tres orejas. No pudo salir a hombros ya que tuvo que asistir a la enfermería para ser atendido de las tres cornadas recibidas esa tarde.
El 5 de julio del 2009, se encierra en la Plaza de Toros de Barcelona con seis toros, cortando cinco orejas. Mi amigo Salvador Barba, quien radica en aquella ciudad, me contó que asistió a aquella corrida, quedando maravillado aunque, me confesaba, “se arrima tanto, que da la impresión de que se quiere morir”.

AGUASCALIENTES, 24 DE ABRIL 2010.

Cornada en Aguascalientes. 24 de abril 2010
Durante los festejos de la Feria de San Marcos, en la plaza de toros del mismo nombre, José Tomás partió plaza junto a Rafael Ortega y Octavio García “El Payo”, para lidiar seis astados de la ganadería de Pepe Garfias. Después de haber cortado una oreja a su primer toro, durante la faena de muleta al quinto de la tarde de nombre “Navegante” quien, tras haber pasado del cuerpo del matador en un cambio de mano, volteó inesperadamente la cabeza estirando el cuello para prender a su lidiador del muslo, causando una herida de 30 centímetros en el triángulo de escarpa que le atravesó la vena femoral, así como la arteria ilíaca, dejándolo al borde de la muerte. Gracias a la oportuna intervención de los médicos José Alfredo Ruiz Romero y Juan Carlos Ramírez Ruvalcaba, así como a los siete litros de sangre que recibió en transfusiones, logró no solamente salvar su vida, sino recuperar la movilidad de su extremidad y volver a vestir el traje de luces.

PREMIO “PAQUIRO” 2011.

Discurso tras recibir el premio "Paquiro 2011"

Tras la vuelta de José Tomás a los ruedos en la Plaza de Toros de Valencia, la tarde del 23 de julio del año 2011 en la que alternó con Víctor Puerto y Arturo Saldívar, le fue concedido el premio “Paquiro”. Este galardón, nombrado así en honor del torero de época de mediados del Siglo XIX, es el mayor premio que se concede en el mundo taurino. Dotado de 50 mil euros, se concede a los autores del suceso taurino ocurrido en el año. Debido a la importancia de haberse levantado del lecho de muerte y lograr volver a torear en plan grande, le fue concedido unánimemente por los miembros del jurado. Tras recibir el premio, José Tomás pronunció un discurso histórico, en el que narra que recibía la visita de “Navegante” unos días después de despertar tras la cornada recibida en Aguascalientes; el matador preguntaba al astado las razones por las que se volvió tan inesperadamente a propinarle aquella cornada, recibiendo una respuesta genial; con esta respuesta, se dio cuenta de la grandeza de su profesión, de lo catártico que resulta perdonar, y de la nobleza del toro bravo. José Tomás expresa que, con aquella cornada, pagó un tributo por la grandeza que el toro le ha conferido. “Ese animal que me quiso quitar la vida en Aguascalientes, es el que me ayuda a vivir la vida más plena que conozco. Y después de ese percance, lo tengo más grande todavía: vivir sin torear no es vivir”. Después de agradecer a quienes hicieron posible salvar su vida, así como su recuperación, anunció que el importe íntegro del premio sería destinado a la cuenta de la Fundación José Tomás, para donarlo a los comedores sociales “Ave María” y “Santiago Masarnau”.

APOTEOSIS EN NIMES Y PREMIO “PAQUIRO” 2012.

El 16 de septiembre del año 2012, José Tomás se encierra en el Coliseo de Nimes con seis toros de diferentes ganaderías. Lleno de “no hay billetes” que resultó una corrida rozando la perfección: seis toros lidiados de los cuales, cinco fueron estoqueados, sin que ninguno de esos cinco se fuera al rastro completo, y uno – “Ingrato”, de la ganadería de Parladé – indultado. Contando los trofeos simbólicos por el indulto, el de Galapagar cortó ONCE OREJAS Y UN RABO. Una tarde de toros apoteósica en la que José Tomás reafirma su consagración como primerísima figura taurina mundial.

Faena de indulto a "Ingrato". Nimes, Sept. 2012.

El suceso anterior le valió que, nuevamente por unanimidad, se le otorgara el premio “Paquiro” el mes de octubre del 2012. En esta ocasión, el importe del premio fue donado a un proyecto de la Fundación José Tomás en colaboración con la Cruz Roja, para ayudar a cien familias que habitan en varios pueblos de la sierra de Madrid. Queda claro además, que para José Tomás, el gran triunfo de Nimes no hubiera sido posible sin las lecciones aprendidas por parte de Navegante.

Aprovechando el evento en el que recibe el premio “Paquiro” 2012, José Tomás anuncia el libro “Diálogos con Navegante”: en esta obra, que tiene como base el discurso pronunciado por él mismo tras recibir el premio “Paquiro 2011”, y complementado con reflexiones en torno a dicho discurso por parte de diversos personajes, visto desde diferentes ángulos y expresado en distintos lenguajes.

DIÁLOGO CON NAVEGANTE.

Tras la presentación por parte del empresario y miembro del jurado del premio “Paquiro” Luis Abril, se lee el texto íntegro del discurso de recepción del “Paquiro 2011” en el que José Tomás reflexiona sobre la vida misma así como su valoración, sobre la Fiesta Brava y sobre el papel que corresponde al matador para la defensa de la misma. Además, queda patente la vocación altruista y solidaria del matador para con la gente necesitada. En base a lo anterior, el libro contiene las siguientes reflexiones:

  •      Mario Vargas Llosa: Premio Nobel de Literatura, aficionado y defensor de la Fiesta Brava escribe el “Monologo del toro, frente a José Tomás. Después de definir la relación entre el toro y el ser humano, que se remonta al comienzo de la civilización, y siguiendo la dinámica de José Tomás de darle voz al toro, se pone en la piel del cornúpeto y explica cómo es la naturaleza del mismo, la que lo hace diferente del resto de los animales. También comenta cuál es el rol tanto del toro como del torero dentro del ruedo, y de cómo, cuando ambos cumplen con ellos a cabalidad, surge el arte creador.
  •      Paco Aguado: periodista taurino, nos presenta “Verdades sobre la arena”; ensayo sobre la pureza de un rito mediterráneo llamado toreo, que se basa en el respeto histórico que se le ha tenido al toro; reflexiona además sobre cómo se ha mantenido intacta la naturaleza del toro al que, en lugar de esclavizarlo “al sentido productivo de la carne y de la leche, le permitió seguir manteniendo su esencia de tótem, su agreste libertad de símbolo de fertilidad y fuerza”. En el ruedo nada es mentira, comenta Paco, sino que al contrario: “cuando la barrera de la vida se delimita con la delgada línea roja de una femoral expuesta a los pitones, la mentira huye abrumada por la rotunda exhibición de una realidad cruda y cruenta, que no cruel”; de ahí que la honestidad y la sinceridad son valores de la Fiesta Brava. En el caso particular de José Tomás, el autor evoca el uso de la libertad del matador: libertad de elegir jugarse la vida en pos de la trascendencia y, sobre todo, de ser sincero consigo mismo. Finalmente, advierte sobre las amenazas a la libertad que pretenden imponer quienes, en aras de imponer un nuevo orden mundial, pretenden deshacerse de las incómodas verdades que encarna y representa el toreo. “El toreo es un molesto recuerdo de lo que somos, una escuela de vida demasiado evidente para quienes descastan hasta el lenguaje y pretenden asfixiar las esencias”; expresión contraria “al productivismo anglosajón y su imperialismo globalizador”. En fin, un ensayo sumamente interesante sobre la incómoda – para algunos - verdad que se vive en las plazas de toros, “arenas de la verdad donde la magia aún no es electrónica”.
  •     Araceli Guillaume-Alonso: Doctora en Filología Hispánica y profesora titular de la Sorbona en París escribe un interesante ensayo titulado “La solidaridad en la cultura taurina”; en él, la autora reafirma el histórico sentido filantrópico y solidario de la Fiesta Brava. Relata cómo, a pesar de los múltiples intentos por acabar con la Fiesta, debido a las dificultades burocráticas para conseguir los permisos reales, las razones de peso para justificar la realización de estos festejos era la ayuda tanto a las viudas que alquilaban sus ventanas y balcones a los espectadores de estos espectáculos, así como el compromiso de los empresarios de donar parte de la utilidad a obras de caridad. Después de apelar a la definición del término “cultura” por parte de la UNESCO, deduce que “es legítimo considerar como rasgo cultural el sistema de valores que caracteriza o rige cualquier actividad humana, en este caso la taurina”; y uno de estos valores que la caracterizan, es la beneficencia. Los actores de la Fiesta Brava se organizan gremialmente y siempre están dispuestos a ayudar tanto al compañero herido, para costear su recuperación, como para auxiliar a grupos desprotegidos o golpeados por alguna epidemia, desastre natural o carencias históricas. Así, se han organizado festejos taurinos de beneficencia, cuya recaudación ha ido a parar tanto a hospitales y obras locales, hasta para destinatarios remotos como los niños de Bosnia durante la guerra de la antigua Yugoslavia, o para la reconstrucción de Haití. En el caso particular de José Tomás, se mencionan las obras de caridad emprendidas por el matador: las 500 becas para alumnos de bachillerato faltos de recursos pero con excelencia académica, que ha emprendido en Aguascalientes, así como la ayuda a comedores y hospitales en España. “La sociedad taurina, en la evolución histórica de sus espectáculos y de los comportamientos de sus protagonistas, ha adquirido, integrado y asimilado la solidaridad como rasgo de identidad diferenciador de su propia cultura”, concluye.
  •     Agustín Morales Padilla: empresario de la comunicación en Aguascalientes titula su texto simplemente “José Tomás”. En él, además de hablar sobre el drama que vivió aquél 24 de abril del 2010, tras la cornada de Navegante a José Tomás, relata los lazos que unen al fenómeno de Galapagar con la ciudad de Aguascalientes: de cómo la eligió como su segunda casa, ciudad en la que radica durante varios meses del año. En este relato nos da cuenta de la determinación de José Tomás por recuperarse de la lesión que lo tuvo al borde de la muerte, así como de la gratitud expresada por él cuando, tras materializarse su regreso a los ruedos en la Plaza de Toros de Valencia, realizó un emotivo brindis a los médicos que hicieron posible su completa rehabilitación; dos de ellos procedentes desde Aguascalientes por invitación del matador.
  •     Natalia Radetich Filinich: Maestra en Filosofía, autora de la tesis: “Filosofía y sacrificio: una exploración en torno al sacrificio taurómaco” escribe un ensayo titulado “Defensa de la fiesta”. En él, inicia explicando cómo el hombre siente una “ancestral fascinación por la figura del toro”, y de cómo se realiza la corrida de toros, que es la preservación de aquella adoración que sentía el hombre antiguo por estos animales. “Con ligereza y gesto mágico, el hombre convierte la brava acometida del animal en estético pase: vestido de seda y oro bordado, el héroe solar contemporáneo envuelve al animal en los volátiles pliegues del capote o la muleta”, apunta la autora. Explica a qué se le llama “pase” y por qué no todos ellos arrancan el “¡Olé!” de la concurrencia. “El “¡Olé!” surge en los tendidos cuando hombre y animal están en un apresamiento mutuo, formando un nudo fantástico; el grito sólo emerge cuando toro y torero integran una figura mixta y minotáurica”. También muestra una comparación entre el toreo y la tragedia griega, ya que ambas son representaciones de la relación de un hombre con la fatalidad; con la diferencia de que, mientras que en la tragedia griega, el protagonista siempre es vencido por “la fuerza lastimosa del destino”, en el toreo el resultado es inverso: “el hombre vence al destino”.  Evoca la vitalidad y la fuerza engendradora del toro, que se traduce en una fuerza engendradora de cultura: poesía, pintura, literatura, escultura, música; mas sin limitarse a estas artes, sino que también es generadora de un culto lenguaje, que da lugar a largas charlas acerca del desempeño tanto de matadores como del ganado dentro del ruedo. Para terminar este excelente relato, rebate algunas afirmaciones provenientes de aquellos grupos que pugnan por la abolición de la tauromaquia, quienes conciben la “animalidad reducida a obediente mascota, a sufriente animal de laboratorio o a carne producida en masa”. Cierra el círculo reafirmando el concepto de los taurinos como “la posibilidad de restituir el lugar del animal no doméstico, del animal indócil e insubordinado, de esa animalidad potente y vigorosa que los antiguos hombres representaron en las paredes de las cuevas”.
  •       Vicente Zabala de la Serna: periodista taurino escribe acerca del “Valor y valores del toreo”. Valor para plantarse frente del toro, para mantenerse quieto dominando el miedo. Sin embargo, afirma, el valor no es lo único que se necesita para torear de manera correcta. Valor como el que tuvo José Tomás cuando, el 15 de junio de 2008 regresaba a la Plaza de Las Ventas tras haber cortado cuatro orejas una semana antes. El matador se olvida de su triunfo anterior y, siendo congruente con sus valores –éticos y estéticos – vuelve a exponer el físico, repitiendo triunfo aunque sufriendo tres cornadas; cornadas que el matador cataloga como el tributo a pagar al toro a cambio de los triunfos y la grandeza que le han dado. En el mismo tenor que Araceli Guillaume-Alonso, Zabala de la Serna menciona también el valor de la solidaridad de los toreros ante las tragedias gremiales y naturales. “En el toreo del siglo XXI tal vez se hayan extendido ciertas metástasis de los tumores malignos que devoran la sociedad en que habita; pero lo que no admite duda es que en la sociedad no se han expandido los valores éticos del toreo, los que arden en su núcleo como el magma de la Tierra.” Concluye.
  •     François Zumbiehl: catedrático de letras clásicas y Doctor en Antropología, quien encabezó la moción para lograr que el Ministerio de Cultura de Francia incluyera a la Fiesta Brava en su inventario de Bienes de Interés Cultural, escribe “Alma herida”. Desde el punto de vista antropológico, Zumbiehl intenta descifrar el problema existencial del torero frente al toro: la fusión torero-toro que engendra arte, así como ciertas amarguras e insatisfacciones que sienten los matadores cuando, tras una faena, sienten que dejaron de expresar alguna faceta de su arte, y que impidieron que el toro se expresara en plenitud. Enfocado en la frase “vivir sin torear no es vivir” de José Tomás, reafirma el hecho de que para el matador engendrador de arte, “a la hora en que se lía el capote de paseo para, una vez más, ‘pisar el terreno de la libertad’, en donde todo, durante algunos minutos va a ser posible”.

Tras los agradecimientos por parte de Rogelio Pérez Cano, de la Fundación José Tomás, finaliza esta hermosa obra en la que, vista desde diversos ángulos, la historia de vida protagonizada por José Tomás es digna de contarse, haciendo énfasis en los valores que contiene: tenacidad para llegar a la cumbre, valor, coraje para aferrarse a la vida, liberación interior, uso de la libertad plena, solidaridad y filantropía; valores que encarna la Fiesta Brava.


FICHA:
José Tomás, Mario Vargas Llosa. Diálogo con Navegante.
Espasa Libros, S.L.U.
Barcelona, 2013.
148 pp.

ISBN: 978-846-702-546-0











domingo, 9 de marzo de 2014

Un triunfo más y ya, aunque se lastimen algunos egos

Apuntes sobre el triunfo albiverde ayer en el Azteca.


Cartón alusivo, de César Orona
Bien decía el Maestro Germán Dehesa que los seguidores del América piensan que, por el solo hecho de serlo, ascienden un nivel en la escala social. Es común que los seguidores del cuadro de Coapa que residen en la tierra de su siguiente rival, comiencen a fanfarronear y a querer mirar por encima del hombro a sus coterráneos. Paradójicamente, mientras parecen quejarse de que todos sus rivales ven su enfrentamiento contra ellos como un clásico, se molestan porque, cuando menos en el caso de La Laguna, vemos dicho enfrentamiento como uno más; así que a ellos les corresponde calentar el enfrentamiento, proyectándose con los argumentos que suelen esgrimir - argumentos que son dictados desde las tribunas de la prensa capitalina, y que son recitados como jaculatoria por los individuos en cuestión -.

De esta manera, durante la semana tuve que sortear encuentros con este tipo de individuos, quienes esperan su oportunidad soñada: un triunfo del equipo al que siguen ante el cuadro de la mayoría de los laguneros será la ocasión idónea para sentirse seres superiores: odiados y envidiados; y aunque en realidad no sea así, ellos tendrán esa percepción.

Ayer, después de un pésimo inicio, Santos Laguna logró reponerse de una desventaja de dos goles por cero para terminar goleando al son de 4 por 2. Tras lo anterior, los seguidores del cuadro azulcrema esgrimieron su catálogo preestablecido de argumentos: "es lo que estaban esperando", "ganándole al América ya salvaron su temporada", "ódiame más", y otras similares; aunque la que se llevó la tarde fue aquella espetada por un conocido que vive fanatizado, un televizombie que es fiel creyente en la grandeza del América, así como de la calidad de los reality shows de Televisa y de la honestidad de los triunfos del "Canelo" Álvarez: "para ustedes fue un triunfo histórico", me comentó este sujeto. Ante tal disparate, después de soltar una sonora carcajada, procedí a realizarle las siguiente preguntas con el fin de ubicarlo:

  • ¿Fue acaso la primera ocasión en que Santos Laguna consigue una victoria en su historia?
  • ¿Fue acaso la primera ocasión en la que Santos Laguna consigue una victoria como visitante?
  • ¿Fue acaso la primera ocasión en la que Santos Laguna consigue un triunfo en la ciudad de México?
  • ¿Fue acaso la primera ocasión en la que Santos Laguna se lleva los tres puntos del estadio Azteca?
  • ¿Fue acaso la primera ocasión en la que Santos Laguna le ha ganado al América en su cancha?
  • ¿Acaso se le rompió al América una racha de años de partidos sin derrota en su cancha?
Mi azulcrema interlocutor no tuvo otra opción que sincerarse y responder con un NO.

Tras lo cual, le lanzo la siguiente pregunta:

- Entonces, ¿Por qué afirmas que es histórico?

Tras varios segundos de silencio, me responde con otra pregunta:

- ¿Y entonces por qué me enviaste por mensaje una caricatura en la que se burlan de nosotros?

- Porque a toda acción corresponde una reacción - respondí -; el que se lleva, aguanta... y te la hubiera enviado si fueras del Monterrey, Cruz Azul, Chiapas, Querétaro, etc., y me hubieras estado molestingando durante toda la semana; es parte de la picaresca del futbol en la que estamos involucrados los seguidores de los dieciocho equipos; que por si no lo sabías, son los que componen la liga, no sólo los mal-llamados "grandes".

Tras lo anterior, escuché la conferencia de prensa en la que Pedro Caixinha es increpado por la prensa capitalina en el mismo tenor en el que me quiso cuestionar el individuo de la anécdota anterior, terminando regañados por el DT albiverde por la pobreza de sus parcialísimos puntos de vista. "Ustedes, prensa, crean muchos mitos", dice el estratega lusitano encarando a la prensa del Anáhuac, poniendo el dedo en la llaga.


Conferencia de prensa de Pedro Caixinha tras el partido América 2 - 4 Santos Laguna



En fin, para la afición santista se logró un triunfo más: triunfo que vale los mismos tres puntos que ganarle a Cruz Azul, Monterrey, Chiapas, Querétaro o cualquier otro competidor de la "Liga MX"; la pequeña catarsis del aficionado lagunero, producida tras el silbatazo final se debió a dos razones:
  1. El hecho de remontar una desventaja de dos goles, de suyo meritorio ante cualquier rival; y
  2. El hecho de evitar lidiar con individuos crecidos, a quienes se les deshizo la que quizá sea su único momento en el que podrían sentirse superiores al resto de la sociedad.
Para jugadores, directiva, cuerpo técnico y afición de Santos Laguna, la razón No. 1 mencionada en el párrafo anterior deberá ser un envión anímico, que permita encarar con mayor confianza sus siguientes compromisos, tanto en la Liga MX como en la Copa Libertadores. Para los que se dicen americanistas, más que la derrota y el tener que permanecer escondidos durante varios días, la razón No. 2 les está doliendo en el ego por el hecho de que en La Laguna se les ve como un rival más, y no como el "grande" o "el equipo a vencer" que la prensa tenochca les hace creer que son.

jueves, 6 de marzo de 2014

Cuentos del más allá. - Capítulo I: El jorobado y el Pony

Relatos del Paraíso.

Cuauhtémoc Blanco
Resulta que Cuauhtemoc Blanco murió. Sólo Dios sabe por qué*, pero resulta que llegó al cielo. Por esas fechas también partió de este mundo Rodrigo "Pony" Ruiz.

Entonces, Dios le dijo al "Cuau":

- Hijo mío, fuiste un jugador que siempre diste lo mejor de ti en la cancha, por tu esfuerzo te has hecho merecedor a esta casa de una recamara, medio baño y cocineta para ahorrar espacio por supuesto... y para rematar mandé poner esta bandera de tu equipo: el América, en la parte mas alta de tu casa... para que te sientas orgulloso, hijo mío.

Cuauhtémoc quedó fascinado por aquel detalle de Dios Padre, se despidió y, como era de noche, se fue a dormir. A la mañana siguiente despertó y al salir al portal de su casa, observó frente a la suya una enorme mansión de tres pisos con canchas de tenis, albercas, carros lujosos y toda en colores verde y blanco; y en lo mas alto de la casa una enorme bandera con la figura de un Guerrero y una leyenda que decia "SANTOS LAGUNA"

Rodrigo "Pony" Ruiz
Inmediatamente fué a protestarle a Dios y le dijo de esta manera:


- Oyeme, jefazo... Si yo he sido el mejor jugador de mi equipo, me consideró la FIFA como uno de los mejores a nivel mundial, fui seleccionado y anoté goles en el mundial, ¿por que le das una casa mejor al "Pony" Ruiz?


- Hijo mío, - le contestó Dios -, esa no es la casa del "Pony" Ruiz.

¡¡¡ÉSA ES MI CASA!!!

* Emisarios de ultratumba comentan que los cuatro partidos que el de Tepito jugó defendiendo la casaca albiverde en aquel 2008, fueron la indulgencia que le permitió ingresar a gozar de la Gloria Eterna.

lunes, 3 de marzo de 2014

Manifiesto por el Estado de La Laguna.

A continuación dejo mi manifiesto y mis razones por las cuales deseo formar el Estado de La Laguna.

El texto original es de Chuy Aranzábal, con adaptaciones a mis experiencias de vida.




YO SOY “ELLA”

  • Porque soy lagunero.
  • Porque he vivido en Torreón toda mi vida.
  • Porque he trabajado muchos años de mi vida en Gómez Palacio.
  • Porque mis compañeros de trabajo, con quienes convivo a diario; viven en Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.
  • Porque nuestros paseos los domingos íbamos a Raymundo.
  • Porque otro buen paseo era ir a Lerdo a la nieve de Chepo, y a desayunar con “Conchita”.
  • Porque un buen sitio para un dulce los domingos eran las melcochas en la plaza de Gómez.
  • Porque en la visita de los siete templos el jueves santo, además de las iglesias de Torreón, visitábamos Guadalupe en Gómez y la iglesia de la plaza de Lerdo.
  • Porque disfruté ir con mis compañeros al rio a La Goma, Villa Juárez y al Cañón de Fernández. 
  • Porque así como la gente de Gómez y Lerdo va a Torreón a disfrutar del futbol y del beisbol, los de Torreón y Lerdo vamos los jueves a Gómez a disfrutar de la lucha libre en la arena Olímpico Laguna.
  • Porque muchas veces fui a San Pedro a las pizcas del Algodón.
  • Porque me encanta ir a las gorditas a Cuencamé, a “Chávez”; y a comer a San Pedro.
  • Porque mi padre me enseñó que el mejor brandy era el Viejo Vergel, producido en La Laguna; y que los mejores vinos de mesa son los de Parras.
  • Porque las mejores sandias y melones son de La Laguna.
  • Porque nos quitaron el Distrito Deportivo Laguna.
  • Porque hace más de cinco décadas no tenemos un gobernador lagunero electo y, por lo mismo, hemos sido relegados históricamente.
  • Porque ahora se invirtió el corrido: “Bonito Torreón, nomás de pasada, porque pa`quedarse está de la chingada.
  • Porque es una tristeza ver el abandono de la Zona conurbada de la Comarca.
  • Porque mi suegra es de San Pedro, y mis cuñadas son de Gómez Palacio; y viven actualmente en Torreón.
  • Porque aquí nací yo, y aquí nació mi hija.
  • Porque no quiero que algún día no muy lejano ella se tenga que ir.


Yo soy ELLA porque tengo fe en mi tierra y en mi gente, porque sé que depende de nosotros los laguneros nuestro desarrollo, como nos lo demostraron los que hicieron esta maravillosa Comarca Lagunera.

Es más: yo soy ELLA, porque aquellos a quien les toque gobernar mi tierra, trabajaran por ELLA y no se someterán a intereses de Saltillo y de Durango.

Yo soy ELLA porque estoy seguro que la calidad de vida de todos los laguneros será mucho mejor a la que hoy tenemos.

Yo soy ELLA porque son más los lazos que nos unen a los laguneros, que las divisiones que los políticos de Saltillo y Durango se empeñan en marcar.

Yo soy ELLA porque sé que  la actitud de políticos, empresarios, líderes de opinión y medios de comunicación, cambiará cuando se vean libres de compromisos con las capitales de los estados que hoy nos gobiernan.

Yo soy ELLA porque no estoy contra nadie, porque sé que todos: políticos, empresarios, niños y niñas, mujeres y hombres, ricos y pobres, TODOS  tendremos más oportunidades y por tanto, una mejor Comarca Lagunera.


En una palabra, YO SOY “ELLA” PORQUE SOY  ORGULLOSAMENTE LAGUNERO, Y PUNTO.