El arte se define como una “actividad consistente en crear obras que, mediante recursos principalmente plásticos, visuales, sonoros o literarios, produzcan estimulación estética o intelectual”1. Estas obras pueden clasificarse como obras duraderas, que son aquellas que dejan plasmada la idea del artista a través del tiempo; estas pueden ser esculturas, pinturas, poemas, melodías.
En la antigüedad, actividades como la tauromaquia generaban obras de arte que, debido a que eran percibidas brevemente por el ojo humano, permaneciendo solamente en la mente y los recuerdos de aquellos que presenciaron dicha obra. A estas expresiones se les clasificó como arte efímero. Un lance, un quite, una estocada, cautivaban la atención de quienes presenciaron aquello en mayor o menor medida, de acuerdo a los gustos y sensibilidad de cada persona, ya que el arte, de suyo, es totalmente subjetivo. A fin de conservar aquella obra efímera, éstas se plasmaron en otras formas de arte, como los poemas compuestos por los juglares que, por medio de heraldos, se difundían de manera oral a las poblaciones cercanas sobre las gestas de los matadores; como las obras plásticas de pintores y escultores que conservaban esos chispazos artísticos por medio de sus pinceles y cinceles, o como los pasodobles compuestos por los músicos y cantantes.
Estas expresiones de arte efímero no son propias de la tauromaquia. en décadas anteriores era común que la gente saliera de los estadios, parques, salas de conciertos o lienzos charros hablando de acciones que llamaron su atención: goles, lances, centros, despejes en el futbol; batazos, jugadas de doble play, barridas, lances de los jardineros en el beisbol, saques ace en el tenis; interpretaciones de un aria de ópera o una gran mangana en la charrería eran temas de conversación posteriores durante los días posteriores.
Con el desarrollo de la tecnología, más gente fue partícipe de estas expresiones. Con la llegada de la radio, los escuchas se maravillaban echando a volar su imaginación, ayudadas por la narrativa de los locutores de antaño, a leguas más cultos que la media de los actuales. Asimismo, al circular fotografías que eran compartidas en diarios y revistas, los lectores apreciaban de una manera gráfica aquellos actos.
Al llegar la televisión, la difusión de estas piezas de arte efímero se democratizaron. Un buen editor ofrecía una gran gama de estas acciones en shows como Sportscenter, o antes en Acción o Deportv. Con el internet, se cuenta con la posibilidad de revivir y conservar estas cápsulas una y otra vez, así como difundirlas entre conocidos y seguidores.
Una de estas piezas de arte efímero fue la que se llevó a cabo el pasado sábado en el estadio Corona de la ciudad de Torreón en el partido disputado entre Santos Laguna y Pachuca. El delantero santista Eduardo Aguirre intenta controlar un balón que se dirige hacia la línea de meta dentro del área del rival, al quedar de espalda al arco contrario, con la parte externa del pie derecho toca en diagonal retrasado a su compañero Mauricio Cuevas, quien a su vez toca suavemente de primera intención al ver mejor colocado a su compañero Fran Villalba, para que éste ponga un centro suave y a ras de pasto para Esteban Lozano. Aquí viene la parte extasiante: Lozano, colocado de perfil a la portería defendida por el conjunto hidalguense, deja pasar el balón entre sus piernas para posteriormente retrasar su pie derecho y sacar un increible disparo con el talón, con rumbo a la portería defendida por Carlos Moreno, quien, atento y haciendo gala de grandes reflejos, desvió el esférico hacia tiro de esquina. Aplausos de la tribuna para ambos. Delantero y arquero. Aquí la cápsula para la posteridad.
En las plazas de toros el espectador acude buscando expresiones artísticas producto de la fusión entre toro y torero, siendo los trofeos, simples retazos de toro. En muchas ocasiones se sale de la plaza hablando de una media verónica, un quite por chicuelinas, una serie de naturales, así los matadores hayan salido de la plaza sin triunfo, lo cual pasa a segundo término. En el futbol, ejecuciones como la narrada en el párrafo anterior, de poco o nada sirven si el ejecutor y su equipo salen de la cancha sin puntos. Lo anterior debido a que el futbol es un deporte; la tauromaquia, una expresión artística.
Sin embargo, el conocedor concede su justo valor a este arte efímero, el villamelón valora solamente el resultado.
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