Etiquetas

lunes, 20 de abril de 2015

El inmediatismo, el hedonismo pasajero, mal endémico del deporte y la Fiesta Brava.

Resultadismo y superficialidad.

Vivimos en una época en la que el ruido es más importante que la esencia, en la que los resultados inmediatos importan más que las formas. “Pierda kilos… ¡¡¡AHORA!!!”, “libérese de esas arrugas ¡¡¡DE INMEDIATO!!!”, “prepare deliciosas comidas ¡¡¡AL INSTANTE!!!”. Deseamos obtener satisfactores de inmediato, sean éstos materiales, económicos o de placer. En este entorno actual en el que predomina lo desechable y/o reciclable, buscando el beneficio inmediato, así sea pasajero, hemos relegado a segundo plano lo hermoso y duradero.

En el plano deportivo se vive también ese resultadismo, ese inmediatismo, esa necesidad de mantener contentos a los seguidores de cierto equipo tomando decisiones de cortísimo plazo. Un equipo no obtiene buenos resultados en tres, cuatro, cinco o seis jornadas, y la concurrencia pide – en la mayoría de las ocasiones, exige, y de una manera no muy civilizada – medidas inmediatas: "cesen al director técnico" es la exigencia más socorrida, la receta más fácil; en ocasiones, la medida resulta lógica, en otras, se corta un proceso con tal de evitar en el corto plazo un distanciamiento con la fanaticada, o desmanes mayores en la tribuna; y aunque, tras la destitución del director técnico los resultados del equipo no mejoren, el público se sentirá aliviado, su exigencia de ver correr sangre tras aplicar la guillotina al director técnico, – quien, como escribe Jorge Valdano, de la derrota somos la primera víctima y nos sustituirá un colega que vendrá como solución, después de haber sido echado de otro equipo como problema –, y así seguirá el ciclo: llega alguien como solución, y en la primera crisis se convierte en el problema, mismo que hay que cortar de tajo para que, en el corto plazo, la hinchada desahogue sus frustraciones. Al término de la temporada, los mismos medios de comunicación que encabezaron la revuelta que exigía la cabeza de dicho entrenador, criticarán al equipo en cuestión por la falta de visión de largo plazo. Y el monstruo de mil cabezas, al no tener memoria más allá de un mes, no recordará haber sido responsable de cortar de tajo todo proceso con vistas más allá del torneo a jugar; además, pondrá como ejemplo a los equipos que sí tienen la continuidad que ellos mismos en su propio equipo cuestionaron, y que presionaron para interrumpirla.

En la Fiesta Brava también se está sacrificando la esencia de la misma en pos de darle a la concurrencia – ojo, es diferente ser “concurrencia” que “afición”, todo aficionado es parte de la concurrencia a los tendidos de una plaza de toros, mas no a toda la concurrencia, si acaso a una mínima parte, se le puede llamar “afición” – un placer pasajero y falso. Este mal no es de unos pocos años a la fecha. Realizando una investigación hemerográfica abro la edición del periódico “El Siglo de Torreón” del domingo 4 de septiembre de 1983, día en el que Santos Laguna jugó su primer partido oficial, me encuentro dos columnas muy interesantes sobre este tema: la primera, del cronista y comentarista taurino José Trinidad Sánchez Ramírez, mejor conocido como “Tino”, y otro de la ex torera Conchita Cintrón. Reproduzco ambas, negritas de quien esto escribe:


Tino escribe:
Lo bonito y lo bello en el toreo

Roberto Miguel
Una de las mayores rémoras para el progreso y el esplendor taurinos consiste en la gran confusión que inconscientemente mantienen los públicos que asisten a los festejos taurinos, entre el toreo bonito que, desde luego, no es lo mismo que el toreo bello.

La línea divisoria entre lo bonito y lo bello, por muy real que sea, tiene una vaguedad grande, que disculpa en muchos casos la confusión.

En el toreo la belleza es la hondura con que se ejecutan las diferentes suertes – bástenos recordar aquel pase de la firma de Paco Trujillo, en su última novillada – que no sean vueltecitas – como tantas que presenciamos el domingo pasado –, que es de donde emana el toreo bonito; determinados diestros hacen cosas bonitas en los ruedos, que el calificativo de bellas les vendrá holgado en demasía; es allí donde muchos que buscan la belleza sufren el fraude que les depara lo bonito.

El toreo que ejecutan los toreros bonitos es ligero, sonriente, superficial, insignificante, en una palabra: ES FALSO. Lo bello en el toreo se caracteriza por su honda seriedad y por una vigorosa significación. En lo bonito siempre hay imperfecciones, en lo bello no; lo bonito es frívolo – muletazos mirando al tendido, rodillazos, etcétera –, lo bello es apasionante – llevar bien toreado al astado, corriéndole la mano con temple, ritmo y dimensión –; lo bonito en el toreo nos divierte, es una agradable fantasmagoría, es una ingeniosa falsedad, un delicioso ENGAÑO a la vista; lo bello, por poco que nos divierta, nos da la siempre la sensación de que ES LO QUE DEBE SER, algo tremendamente verdad.

Las actuales concurrentes a las plazas de toros, cuando ven a un torero verdad – Roberto Miguel – que no sea bonito, retroceden ante su belleza artística que nada tiene de frívola y, como ellos buscan un fácil deleite, una especie de droga placentera, y se encuentran con una imponente realidad que exige rendido vasallaje, se sienten defraudados con la verdad clara.

El público que en su mayoría asiste a las plazas de toros busca un especial placer que les haga olvidar sus trabajos y pesadumbres cotidianas, y por ello aspiran en grandes bocanadas el toreo bonito y, prisioneros de su gusto, levantan pedestales de barro a ídolos falsos pero bonitos.

El verdadero aficionado a los toros, aquel que asiste a las corridas para ver la fiesta por su base que es el toro, aquel que va a ver toros y no toreros, no se deja sorprender ni menos deslumbrar por el brillo de las candilejas y, al ir eliminando todo lo accesorio, prescinde, como tal, del toreo bonito, y entonces es cuando la belleza del toreo luce en todo su esplendor y, en un ambiente de seriedad y peculiar ascetismo; pero esto mismo demuestra que no es para cualquiera, porque tal ambiente no es respirable para todos.


Anécdotas y comentarios sobre hombres y toros, de Conchita Cintrón
El torito y el micrófono.

Con el micrófono en la mano ya cualquier mamarracho es cantor. Y ahora se presentan en público, con éxitos retumbantes, horrendas criaturas que aparecen por decenas. Unos gritan más, otros menos, todos se agitan frenéticamente, pero el micrófono hace su milagro de ondas sonoras y el “culto público” se entrega ante la magnitud del barullo.

El torito joven de los ruedos mexicanos es un micrófono taurino. Sirve para darle realce a cualquier actuación mediocre, creándole al espectador la impresión de que el diestro tiene oficio. Con ese animalito el torero “canta” a sus anchas, agitándose triunfante entre tanda y tanda de pases aun careciendo de oficio.

No nos equivoquemos tan ingenuamente: cantar no es – o no debería ser – un esfuerzo físico, torear tampoco. Sepamos pues distinguir a quienes pueden triunfar sin depender totalmente de las circunstancias

Guadalajara, Jal. 1983.


Como podemos ver, ya hace más de treinta años ambas plumas criticaban lo que ya se advertía como mal de la Fiesta Brava y que, por arrogancia, ignorancia y muchas cosas más, dejamos crecer hasta ver viralizado dicho fenómeno.

Difícil, muy difícil será, revertir estos fenómenos. En esta sociedad de consumo en la que vivimos, es casi imposible renunciar a los remedios inmediatos y superficiales en pos de una solución de fondo. Sigamos pues, queriendo combatir un cáncer con una aspirina, a la vez que nos lamentemos de la metástasis en la que deriva.

sábado, 7 de febrero de 2015

Manifiesto por la tauromaquia y la libertad, por Antonio Caballero

Un manifiesto en pro de la libertad y la tolerancia.


El pasado 12 de noviembre, durante la manifestación frente a la Plaza de Toros Santa María, en la ciudad de Bogotá, Colombia a favor de la libertad coartada de una manera arbitraria y prepotente por el alcalde de aquella ciudad, Gustavo Petro, el periodista Antonio Caballero leyó el siguiente manifiesto, de su autoría, frente a quienes ahí se reunieron en apoyo a los novilleros que ahí se encontraban en huelga de hambre, y en favor de la tauromaquia en el mundo. En el último párrafo, nos exhorta a quienes amamos la tauromaquia, así como las artes en ella inspiradas, a replicarlo y hacerlo nuestro. Desde este humilde espacio, lo hago; me adhiero a él en favor de la libertad, exigiéndola.

________________________________


“Para nosotros, los aficionados a los toros, el toreo es una manifestación de alta cultura. No porque lo hayan cantado los poetas o pintado los pintores, ni porque Francia, burocráticamente, lo haya declarado patrimonio cultural intangible de su tierra. Sino porque es una actividad que se expresa de muchos modos y es a la vez muchas cosas: una fiesta, un rito, un espectáculo, un combate, un sacrificio, un juego. Y un arte.

Las artes se definen por sí mismas, sin necesidad de demostración teórica: son como el movimiento, que se demuestra andando. Y en consecuencia se defienden también por sí mismas. Pero el arte del toreo, como todas las artes, tiene un enemigo, que es el poder. El de la Iglesia lo ha perseguido durante siglos, el de las autoridades civiles ha querido prohibirlo en muchas épocas y lugares, tanto cuando son despóticas – dictaduras o monarquías de derecho divino –como cuando se pretenden democráticas en virtud del derecho de las mayorías a gobernar. Olvidando el otro elemento esencial de la democracia, que es el respeto por las minorías.

Es esta última modalidad de acoso la que nos tiene reunidos hoy aquí, ante esta plaza de toros de Santamaría arbitrariamente clausurada por el capricho de un alcalde, que lo justifica en nombre de la estrecha aritmética que le dio el triunfo electoral.

Los aficionados a los toros somos una minoría, y sabemos que nuestros gustos no son universalmente compartidos. Por eso no aspiramos a imponerlos sobre los de otras minorías haciéndolos obligatorios, ni queremos tampoco prohibir los suyos, que pueden ser tan variados como la ópera o las carreras de motocicletas o la práctica del espiritismo, las procesiones religiosas o las maratones de marcha a pie. Sólo pretendemos que, recíprocamente, no nos impongan los suyos ni nos  supriman los nuestros. No queremos ni mandar ni prohibir. Pero nos resistimos a que nos prohíban y nos manden.

No se trata únicamente de reclamar el derecho a asistir como espectadores a las corridas de toros. Se trata también de defender el derecho a elegir el propio oficio. En este caso, la profesión de torero, como lo desean estos jóvenes novilleros que llevan meses acampando frente a las puertas cerradas de la plaza de toros, como refugiados de una guerra.

O como lo hicieron estas figuras del toreo venidas de España, México y Francia, y por supuesto también de Colombia, para acompañarlos en persona en una manifestación de solidaridad con ellos y de coherencia con sus propias vidas. Estamos aquí, en suma,  para exigir la libertad. La libertad de expresión. La libertad de elección. La libertad del placer. Contenidas todas en el eterno sueño libertario que es la prohibición de prohibir.

Quien quiera suscribir este Manifiesto, bienvenido sea. Ya lo haga por su afición a los toros, o por su interés en el arte, o por su tolerancia hacia los gustos ajenos, o por su respeto por los derechos de las minorías, o por su amor a la libertad.  Este es un Manifiesto para hombres libres”.

Bogotá, 12 de noviembre de 2014

lunes, 26 de enero de 2015

Fobia a las fobias, por Fernando Savater

Una cátedra acerca de tolerancia


A propósito de los intentos de callar voces políticamente incorrectas como el semanario francés Charlie Hebdo, nacionalismos que encubren ambiciones meramente políticas, o los intentos de censura y prohibición de la Fiesta Brava, circos, delfinarios, peleas de gallos, etc., cuyos cabilderos son financiados por intereses meramente mercantilistas; el filósofo español Fernando Savater ofrece en el diario español "El País" una disertación acerca de la libertar propia y ajena para emitir opiniones acerca de cualquier tema: tenemos la indiscutible libertad de expresarlas, mas lleva implícito que otros también tendrán el derecho a rebatirlas, ponerlas en duda o hasta burlarse de ellas. La libertad es recíproca. Quienes claman por su derecho a expresarse y después exigen censura a quienes los cuestionan o contradigan, practican una doble moral y tienen un apestoso tufo autoritario.


Fernando Savater


Fobia a las fobias

Por Fernando Savater

Empecemos por descartar un tópico bobo y falso: "Todas las opiniones son respetables". Pues no, ni mucho menos. Todas las personas deben ser respetadas, eso sí, sean cuales fueren sus opiniones. Si alguien sostiene que dos y dos son cinco, no por ello debe ser encarcelado, ni ejecutado en la plaza pública (tampoco recomendado como profesor de aritmética). Pero su opinión puede y debe ser refutada, rechazada y, si viene al caso, ridiculizada. Las opiniones o creencias no son propiedad intangible de cada cual, porque en cuanto se expresan pueden y deben ser discutidas (etimológicamente, zarandeadas como quien tira de un arbusto para comprobar la solidez de sus raíces). Todo el progreso intelectual humano viene de la discusión de opiniones santificadas por la costumbre o la superstición. En las democracias, el precio que pagamos por poder expresar sin tapujos nuestras opiniones y creencias es el riesgo de verlas puestas en solfa por otros. Nadie tiene derecho a decir que, quien lo hace, le "hiere" en su fe o en lo más íntimo. Hay que aceptar la diferencia entre nuestra integridad física o nuestras posesiones materiales y las ideas que profesamos. Quien no las comparte o las toma a chufla no nos está atacando como si nos apuñalase. Al contrario, al desmentirnos es guardián de nuestra cordura, porque nos obliga a distinguir entre lo que pensamos y lo que somos. Por lo demás, recordemos a Thomas Jefferson, cuando decía, más o menos, "si mi vecino no roba mi bolsa o quiebra mi pierna, me da igual que crea en un dios, en tres o en ninguno".
Si no hubiera sido por los adversarios que no respetaron las creencias religiosas, seguiría habiendo aún sacrificios humanos
Fernando Savater
Se ha puesto de moda que quienes detestan ver sus opiniones ridiculizadas o discutidas lo atribuyan a una "fobia" contra ellos. Llamarla así es una forma de convertir cualquier animadversión, por razonada que esté, en una especie de enfermedad o plaga social. Pero, como queda dicho, la fobia consiste en perseguir con saña a personas, no en rechazar o zarandear creencias y costumbres. Lo curioso es que la apelación a las "fobias" es selectiva: no he oído hablar de "nazifobia" para descalificar a quienes detestamos a los nazis, ni de "lepenfobia" para los que no quieren manifestarse por París con Marine Le Pen y sus huestes (actitud por cierto que me parece más fóbica que democráticamente razonable). Pues bien, no es fobia antisemita oponerse a la política de Israel en Gaza, ni fobia anticatalana cuestionar las manipulaciones de los nacionalistas en Cataluña, ni fobia antivasca denunciar a ETA y sus servicios auxiliares. También sobran argumentos contra la teoría y práctica del islam, lo mismo que no faltan contra el catolicismo. Si no hubiera sido por los adversarios que no respetaron las creencias religiosas, seguiría habiendo aún sacrificios humanos. Los semilistillos que se encrespan si se invoca un "derecho a la blasfemia" quieren un Occidente sin Voltaire o Nietzsche y comprenden que se quemase a Giordano Bruno. Si un particular o una institución se sienten calumniados, insultados o difamados harán bien en acudir a defender su causa ante los tribunales. Pero, por favor, sin atribuir fobias a quienes les llevan la contraria, a modo de coraza que les dispense de argumentar.
Fernando Savater es filósofo y escritor. premios Nacional de Ensayo, Anagrama y Planeta.
_______________________________

domingo, 11 de enero de 2015

Morrisey: la farándula y la intolerancia

Morrisey: prototipo del antitaurino

Morrisey
Hace algunos años solía escuchar durante mi trayecto nocturno, cuando salía de dar mi cátedra en la Ibero y me dirigía rumbo a mi casa, un programa llamado “El Canto del Gallo”, conducido por el ya fallecido Juan Calderón. A pesar de que soy muy poco afecto a los temas de espectáculos, la charla de don Juan me resultaba sumamente amena. Siendo sincero, de su charla lo que retengo en mi memoria son sus pláticas sobre anécdotas personales, algunas muy interesantes; una de ellas fue cuando contó que él fue de los primeros en tener un programa sobre espectáculos, en el que se abordaban temas exclusivamente del espectáculo como tal: que si cierto actor estrenaba una nueva obra de teatro, que si una nueva película, que cierto cantante estrenaba disco, que si un dueto, en fin: temas referentes a lo que es el ejercicio de la profesión de estas personas; pues bien, el mismo “Gallo” Calderón comentaba que lo referente al mundo del espectáculo comenzó a deformarse cuando algunas “periodistas” como Maxime Woodside y posteriormente Patty Chapoy comenzaron a hablar más de chismes acerca de la vida privada de los faranduleros que de lo que éstos realizaban dentro del set o sobre el escenario. La proclividad a involucrarse en vidas ajenas de quienes carecen de una vida medianamente interesante fueron tierra fértil para este tipo de “periodismo”, ya que sacarle la garra a una celebridad es tema de conversación con un mayor número de personas que el chisme acerca de los escándalos de la vecina o de la prima o de la mujer problemática del barrio.

Karla de los Ángeles: blanco de resentimientos de Morrisey
Cuando leo “El Siglo de Torreón”, diario al que me encuentro suscrito desde hace años, la sección “D” o de espectáculos es a la que menos tiempo dedico; por salud mental evito en la medida de lo posible leer las insulsas notas que, acordes con la tendencia actual, ésta contiene: se narra con detalle la lista de escándalos, adicciones y aberraciones cometidas por las estrellas y “socialités” que se encuentren de moda, llámense Amy Winehouse, Miley Cyrus, Justin Bieber, Lindsay Lohan, Kim Kardashian, Britney Spears, Rihanna, Charlie Sheen, o llámese como se llame el producto farandulero cuyo consumo se encuentre de moda; el sólo hecho de leer por encimita los títulos de las notas ahí publicadas – con sus honrosas excepciones, claro está – hacen que mi fe en el progreso intelectual de la humanidad disminuya considerablemente. A excepción de una triste página con temas culturales – museos, exposiciones, conciertos – perdida en el interior de dicha sección, algunos tips sobre eventos y algunas notas sobre nuevas series, películas o algo similar, el resto de la misma se compone de temas que resultan intrascendentes para personas con coeficiente intelectual mayor a 10. Pues bien, ayer sábado al hojear dicha sección, me encuentro con una nota que parece intrascendente, pero que es algo digno de análisis, y no para analizar el tema que trata, sino el entorno de quien emite dicha declaración, así como el contexto de la misma.  Resulta que en interiores de dicha sección, aparece una nota – reproducción de la que fue originalmente publicada por el diario “El Universal” – referente a un cantante inglés que se anuncia con el nombre de Morrisey con el título: “Le desea 'lo peor' a toreras mexicanas”, en dicha nota aparecen declaraciones de este cantante en las que “declaró sentir regocijo por las cornadas que la torera Karla de los Ángeles recibió el pasado 28 de diciembre en la Plaza de Toros México.

Aunque no es el objeto de este escrito, no está por demás desmentir lo que este señor quien, como la gran mayoría de quienes desean la abolición de la Fiesta Brava, critica lo que desconoce. De entrada hay que aclararle que la tauromaquia no es un deporte; si bien, quienes parten plaza para lidiar a muerte a los astados deben tener una condición físico-atlética similar a la de un deportista, esta práctica no es una competencia sino un ritual en el cual la gente no va a buscar ver derrotado a cierto lidiador, ya que puede haber ocasiones en las que todos los alternantes salen triunfadores. Acto seguido hay que seguir recalcando que el término “tortura” no aplica para la tauromaquia, simplemente recordando que tortura tiene por definición hacer sufrir voluntariamente a un ser humano indefenso, ya sea por puro placer (cruel o sádico), ya sea para obtener algún beneficio como contraprestación de ese sufrimiento (una confesión, una información, etc.); en este tenor, si el toro se sintiera torturado, su tendencia sería hacia la huida y no hacia el ataque acometiendo al capote, muleta o peto. No está tampoco por demás el repasar la definición del término “asesinar”, que es “Matar a alguien con premeditación y alevosía”, y por más que los animalistas deseen hacer ver a los animales como alguien y no como algo, el término asesinar aplica solamente cuando se acaba con la vida de un ser humano.

Morrisey y su pasado lleno de tribulaciones.

De entrada hay que preguntarnos, ¿Quién es Morrisey? Steven Patrick Morrissey (Davyhulme, Lancashire, 22 de mayo 1959) es un intérprete que ha logrado darse a conocer en base a composiciones «dramáticas, sombrías, divertidas viñetas sobre relaciones condenadas, discotecas solitarias, la carga del pasado y la prisión del hogar»[i] es decir, alguien que compone acerca de escenarios sombríos. Entonces, no sorprende que este señor, cuyas composiciones se encuentran cargadas de resentimiento, tenga las reacciones ante la Fiesta Brava arriba mencionadas. Suena irónico que se manifieste contra el supuesto maltrato animal un hombre cuyos materiales discográficos se titulan: “Viva Hate” (Viva el odio), “Kill Uncle” (Matar al tío), entre otros. También es paradójico el odio ante sus semejantes en aras de una supuesta defensa de sus animales, como sucede en la canción en la que expresa su odio a la tauromaquia titulada “The bullfighter dies” (El torero muere), he aquí un extracto:
Hooray!, Hooray!                           (¡Hurra!, ¡hurra!)
The bullfighter dies                        (El torero muere)
Hooray!, Hooray!                           (¡Hurra!, ¡hurra!)
The bullfighter diez                        (El torero muere)
And nobody cries…                        (Y nadie lo llora…)

Secuelas del resentimiento en la salud

Louise L. Hay
Louise L. Hay es una mujer nacida en el año 1927 en la ciudad de Los Angeles, en los Estados Unidos. Tuvo una vida sumamente complicada e inestable: divorcio de sus padres, abusos sexuales desde los cinco años de edad, violencia intrafamiliar – física y sexual –, un matrimonio en el que su marido la deja por otra mujer, experiencias que hacen de ella una mujer temerosa e inestable. Su vida cambió cuando se empleó atendiendo enfermos como parte de su trabajo dentro de una iglesia; en sus anotaciones detallaba la enfermedad física del paciente, así como los detalles de la vida de cada uno de ellos. De esta manera compiló una guía que detalla la relación entre las dolencias físicas y sus causas mentales, redactando además una serie de pensamientos positivos para revertir cada una de esas enfermedades y crear salud. De esta manera sacó a la luz el libro “Sana tu cuerpo”[ii]. Más tarde, le fue diagnosticado cáncer de matriz; lo que a ella no se le hizo extraño, debido a los abusos sexuales que padeció en su infancia y juventud. Dada su experiencia, sabía que el cáncer es una manifestación física de un resentimiento profundamente arraigado en la mente, y que literalmente devora el organismo; para curarlo, sabía que debería trabajar en su interior, principalmente en el perdón. “Si me opero para sacarme el cáncer y no limpio el proceso mental que lo creó, entonces el médico seguirá cortando pedacitos de Louise hasta que no haya más Louise para cortar”[iii]. Meses después de trabajar intensamente al respecto, acudió a la clínica en la que se le había diagnosticado el cáncer para que la ciencia médica confirmara lo que ella ya sabía: el cáncer había desaparecido. Dada su experiencia de vida, ella comprendió la metafísica de esta enfermedad para posteriormente ayudar a muchísimas personas a sanarse y superar sus limitaciones.

¿A qué viene lo anterior? Pues a que toda persona bien enterada de los avatares del mundo de la farándula sabe perfectamente que Morrisey padece un  cáncer[iv] que ha ido mermando su salud. Según sus biógrafos, Morrisey experimentó soledad y depresión durante su infancia y adolescencia[v]. Al igual que Louise L. Hay, las manifestaciones físicas derivadas de sus males mentales y espirituales le han aflorado.

Tolerancia para una sana convivencia

No causa sorpresa que una persona tan llena de pesares y resentimientos como Morrisey esparza sus rencores ante lo que él considere contrario a sus creencias o convicciones. Como aficionado a la Fiesta Brava y defensor de la misma me doy por aludido cuando este cantautor manifiesta no sólo su animadversión, sino sus paramales para quienes gustamos de esta manifestación cultural. Desear dolor y muerte a sus semejantes sólo confirma ese dolor interno que este señor tiene en sus entrañas. A diferencia de él, yo le deseo que recupere su salud, que logre sanar sus males; aunque para lograr eso él requiere, como bien lo dice Louise L. Hay, limpiar el proceso mental que le ha creado dichos males. Las recientes declaraciones de este británico nos demuestran que, en lugar de emprender el camino rumbo a la sanación, continúa flagelándose.

Lo triste del caso, más que la salud de Morrisey, es que ese sentimiento suyo de intolerancia, odio y resentimiento es replicado por muchísimas personas, quienes se congratulan por las declaraciones del inglés, basados en una supuesta superioridad moral que pretende justificar sus actos; esa intolerancia y ese odio han sido los causantes de los recientes atentados en París, y muchos otros sucesos igual de sanguinarios, como las purgas estalinistas o la eugenesia nazi. Tener todos los habitantes de este planeta los mismos gustos es prácticamente imposible, ya que lo que a algunos nos agrada, a otros les parecerá mal; así que para lograr una sana convivencia habrá que actuar como lo recomienda el filósofo francés Francis Wolff: “Siempre seremos bárbaros respecto de alguien; por eso más vale quedarse con: tolerancia hacia las opiniones, respeto a las sensibilidades y libertad para hacer todo lo que no atente contra la dignidad de las personas”[vi]. El toreo no atenta contra la dignidad de las personas, el desearle la muerte a un semejante, si.





[i] Gatti, Tom (25 de junio de 2005). «Morrisey, the musical». The Times
[ii] Hay, Louise L. «Sana tu cuerpo». Ed. Urano. 1992. 80 Pp. ISBN 9788479530242
[vi] Wolff, Francis. «Cincuenta razones para defender las corridas de toros». Ed. Almuzara. 2011. 96 Pp. ISBN 9788492924905

martes, 30 de diciembre de 2014

Tauromaquia: El ejemplo francés, por Horacio Reiba

Un ejemplo a seguir de cómo defender la Tauromaquia

En el siguiente artículo, el periodista Horacio Reiba reseña el ejemplo francés sobre cómo se logró blindar la Fiesta Brava en aquel país, a pesar de la protesta violenta del lobby antitaurino. En el resto del mundo taurino también debe funcionar.


_________________________________

Tauromaquia: El ejemplo francés

Es evidente que la fiesta de toros no vive su momento mejor. Al embate de una crisis económica interminable hay que sumar el de los taurofóbicos de todo signo, que han pasado de la amenaza a la acción con inquietantes resultados, especialmente en América del Sur, donde el nefasto ejemplo de Barcelona se extiende como mancha de aceite.

Y para no ir más lejos, en la capital mexicana, la Asamblea Legislativa barrió ya con los circos con animales y anuncia que va por más, ante la pazguata indiferencia de toreros, taurinos y aficionados, que siguen jugando al toro como si nada pasara. Por otra parte, en España ha sido 2014 el año con menor número de corridas del siglo XXI. Y también, aunque en menor medida, la temporada francesa se encogió.

Sin embargo, Francia es el país mejor pertrechado para resistir el embate taurofóbico. Y lo que han hecho y logrado las ciudades taurinas de este país bien podría servir de faro orientador para conseguir que la superviviencia de la Fiesta en México y los demás países amenazados o asolados ya por esta nueva forma de censura, prohibicionismo incompatible con el respeto a la cultura y la libre elección del ciudadano de las artes y espectáculos de su preferencia.

Vieja aspiración, nuevos aristas

Las prohibiciones contra la tauromaquia son de antigua data en Europa y América. Ya una vez, Felipe II le encomendó a fray Luis de León que expusiera ante el papa Pío V las vastas razones históricas por las cuales no procedía su excomunión a los toreadores españoles del siglo XVI.

Pero lo que hasta hace poco podía considerarse anecdótico – la aversión hacia los toros de determinados personajes y grupos - cobra aspectos de suma gravedad al despuntar este siglo XXI, dada la existencia de un movimiento internacional perfectamente orquestado cuyos primeros frutos, a partir de Barcelona, no pueden ser más inquietantes.

Por el contrario, el esfuerzo común del taurinismo galo y su exitosa culminación debieran servir de ejemplo a las aficiones de países con su cultura y su sensibilidad taurina seriamente cuestionadas.

Rígidas exigencias

El documento presentado ante el Ministerio de Cultura de la V República Francesa fue fruto de cuidadosa elaboración por un Observatorio que aglutinaba a todos los actores nacionales de la fiesta. El argumentario final fue debatido con todo cuidado por diversos comités internamente constituidos (el Comité ético y el Comité Científico a la cabeza), de modo que su texto se ajustase tanto a definir exhaustivamente los valores de la tauromaquia, como a los lineamientos establecidos en las convenciones de la UNESCO de 2003 y 2005 sobre patrimonio cultural inmaterial, que por cierto no dan cabida a unos hipotéticos derechos animales, pero sí incluyen una compleja serie de exigencias.

Los requisitos básicos parten de que sea un bien cultural reconocido como tal en función de los valores que representa; que exista una comunidad activa dedicada a la construcción, práctica, evaluación y continuidad intergeneracional del mismo; que cuente con simbología, lenguaje y objetos y objetivos propios; que quede claramente especificada la noción de sus “buenas prácticas”, en oposición a aquellas que no lo sean; y que se encuadre en alguna de los cinco categorías que la institución multinacional señala (los toros podrían caber por lo menos en dos de ellas: artes del espectáculo y usos sociales, rituales y actos festivos).

Saber unirse

Un elemento esencial fue la participación unificada de absolutamente todos los actores del país galo relacionados con la tauromaquia: desde ganaderos, matadores y subalternos hasta uniones y asociaciones de aficionados, cronistas y académicos. Además, la solicitud fue firmada por los alcaldes de las 57 ciudades taurinas de Francia, procedentes de partidos que abarcan todo el espectro político, desde comunistas hasta ultraconservadores.

Obsérvese en esta unidad en torno a un propósito superior –salvaguardar la cultura taurina del país-- la madurez ciudadana de los franceses, que ojalá pudiera encontrar réplica en los distintos actores y factores de la fiesta brava de nuestra república.

Entre Walt Disney y la corrección política

Cuando se supo que el documento había sido registrado ante el Ministerio de Cultura, el activismo de los grupos antitaurinos franceses aumentó de intensidad y volumen. Muy sólidas tuvieron que ser las razones invocadas en el argumentario del Observatorio y defendidas por sus representantes durante sus comparecencias ante el consejo ministerial nombrado para tratar y discutir el caso, no sólo porque éste estaba integrado por personas ajenas al mundo del toro y desconocedores de dicha tradición, sino por la repercusión en ellos de prejuicios sumamente arraigados en el mundo globalizado.

Un mundo más apegado a las redes sociales que al rigor de la dialéctica, y sometido a la influencia de tendencias tan en boga como la falaz humanización de los animales que tanto debe a las fantasías esparcidas por la casa Disney, más la viciosa adopción de lo políticamente correcto, corriente tan reduccionista como poderosa, que no puede ocultar unos orígenes en el neoconservadurismo anglosajón, y que parece haber incluido como objeto predilecto de sus anatemas precisamente a las corridas de toros.

Reacción de los antis
Al hacerse pública la aprobación de la corrida como patrimonio cultural inmaterial de Francia, los grupos antitaurinos arreciaron sus ataques, tanto contra miembros de los estamentos taurinos del país como contra personal del propio ministerio de cultura1. A injurias de todo tipo, militantes del antitaurinismo añadieron agresiones físicas contra personas y sus bienes. Lógicamente, estas manifestaciones de barbarie terminaron de convencer a la opinión pública de que no son precisamente la conmiseración por el sufrimiento animal ni la defensa de los hipotéticos derechos de las bestias lo que los mueve. Mucho menos una etérea superioridad moral sobre taurinos y taurófilos.

Por el contrario, tales manifestaciones de intolerancia y barbarie simplemente definen el talante oscurantista de quienes desean imponer una censura activa contra las corridas de toros, que a eso se resume el afán abolicionista tan en boga.

______________________________________-


1. Un ejemplo enunciativo, mas no limitativo de la violencia emprendida por los antitaurinos tras su derrota en Francia, fue el intento de incendiar la residencia de André Viard, presidente del Observatorio de las Culturas Taurinas. La nota en http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/26/toros/1311685370.html 


lunes, 29 de diciembre de 2014

Animales: derechos sin obligaciones, por Luis Manuel Arellano

Una aberración ética disfrazada de "justicia".


Resulta que en Argentina, a una orangután hembra, se le han concedido "derechos humanos básicos como un sujeto no humano". ¿Qué implica? A continuación una disertación a la luz de la ética.
_______________________________

Animales: derechos sin obligaciones


Los derechos humanos no son para los animales, pero todo indica que la expresión aguda de la llamada “ecolatría” sigue cosechando frutos en esta tarea de hacerlo creer, merced a la distorsión semántica en que ha caído la agenda ecologista. La aceptación de una corte argentina respecto a que una hembra de orangután debe ser liberada del cautiverio en un zoológico bajo la premisa de que fue privada de su “libertad”, es tan aberrante como la forma violenta en que miles de animales son tratados bajo cautiverio.
Esta expresión de activismo extremo viene a ser una evolución del rupestre tufo con el cual el mal llamado Partido Verde Ecologista de México ha logrado prohibir animales en circos, bajo la falsa premisa de que se les maltrata.
Con esta medida, hay que subrayarlo, no se extingue ni castiga la vejación de animales sino que acaso se extirpa en una de sus expresiones, cuando lo ideal habría sido impulsar una cultura de respeto y trato digno para los animales pero sobre todo para nuestra propia especie.
Es impresionante observar que frente a tantos seres humanos desprotegidos abundan especies animales que gozan de una sobre protección sobre la cual no hay debate. 
Antes de continuar quiero precisar que condeno la violencia contra cualquier animal; sin embargo me provoca una seria irritación el surgimiento de organizaciones promotoras de los “derechos de los animales” cuando todavía tenemos de manera colectiva una enorme deuda con nuestro propio orden, dado que millones de personas permanecen ajenas al beneficio de derechos universales tan básicos como la alimentación, educación, salud, trabajo y vivienda. Es impresionante observar que frente a tantos seres humanos desprotegidos abundan especies animales que gozan de una sobre protección sobre la cual no hay debate. Un caso extremo lo observamos con los osos panda, en cautiverio pero bien alimentados, protegidos y usados como ornamento para delicia de los públicos exquisitos que buscan congraciarse con las cosas “bonitas” de la naturaleza.
Sandra, así se llama la hembra de orangután, es el primer animal en recibir “derechos humanos básicos como un sujeto no humano”; e independientemente de que la dejen en libertad, preocupa que se destinen recursos en tratar de comprender su caso cuando –insisto-- abundan humanos sin atención gubernamental, privada ni social, al grado que se transforman en parte del paisaje público. Los argumentos de la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales, la AFADA, de Argentina, llegan al extremo de plantear que existen animales “sintientes”(sic) que se encuentran injusta y arbitrariamente privados de su libertad en zoológicos, circos, parques acuáticos y centros de experimentación. No está por demás agregar que la visión de una instancia impartidora de justicia en esa misma nación que acepta el recurso de habeas corpus en beneficio de un animal resulta igualmente irritante.
Hace más de 20 años el filósofo Fernando Savater denunció dicho extremismo: “lo que el ecólatra venera, lo sepa o no, no es el logro de un mejor hábitat para el hombre, sino la pureza antihumana de una naturaleza de la que el hombre está ausente”. Al profundizar en el tema, advirtió que el funcionamiento natural no reconoce derechos y que por ello son las propias especies animales las que han hecho desaparecer más especies vegetales y animales que el mismo hombre.
Yo suscribo aquellas reflexiones y hago mía la sentencia de Savater cuando señala:
“Derecho implica reciprocidad, concesión y deber”.
¿O es que los ultra promotores de humanizar animales harán algo para detener a las variedades depredadoras? Absurdo planteamiento, sin duda, pero equiparable a la ceguera en que estos activistas viven.
Lo cierto, empero, es que al construir “derechos” sin obligaciones para algunas especies animales se edifican también argumentos que mañana serán empleados con fines de exclusión en grupos de poder.
Volviendo al PVEM, es preocupante mirar tanta mezquindad con este tema cuando dicho instituto político, que recibe recursos millonarios del erario, distorsiona sus “logros” legislativos presentando spots manipulados y torpemente editados. Lo peor, sin duda, es que el pensamiento de los activistas defensores de animales tiene al menos un razonamiento miope, mientras que el planteamiento “verde” en México no es ni ecológico ni mucho menos ecólatra, sino expresión de oportunismo barato aunque redituable. Es decir, oscuro pero tan lleno de agujeros que simplemente nos dejan verlo.

REFERENCIAS

____________________________________
Liga a artículo original:

lunes, 15 de diciembre de 2014

Numeritos finales del futbol mexicano - Apertura 2014

Quién es quién tras el Apertura 2014.



Al término del torneo Apertura 2014: el número 92 de la liga, y trigésimo séptimo torneo corto. A continuación las tablas comparativas durante la última época: la de los torneos cortos.

Liguillas disputadas:

Toluca empata a Cruz Azul en el liderato de mayor número participaciones en liguillas, con 27 de las 37 correspondientes a los torneos cortos. Debemos aclarar que se considera una liguilla disputada a partir de la instancia de 4os. de Final. Las repescas que en algún tiempo se disputaron, no cuentan para las siguientes tablas.



Semifinales:

Toluca, además de ser uno de los cuadros que en más ocasiones acceden a la liguilla, ahora se convierte en líder solitario en cuanto a la participación en instancias semifinales, llegando a la número 18; en esta ocasión fue la tercera consecutiva a la que accedieron los diablos rojos. Santos Laguna, que no accedió a la liguilla en este torneo, queda como sublíder.



Finales:

Si bien no ha llegado a esta instancia en los últimos torneos, Toluca es el equipo que más finales ha disputado durante los torneos cortos, con diez apariciones; Santos Laguna y Pachuca se mantienen en el subliderato de este departamento, con ocho. 



Campeonatos:

La escuadra que más títulos ha obtenido en torneos cortos sigue siendo Toluca, con siete títulos; seguida de Pachuca, con cinco. América alcanza a Santos Laguna y U.N.A.M. con cuatro campeonatos durante la época de torneos cortos.



 Liguillas consecutivas:

Cruz Azul sigue siendo el equipo que ha logrado más apariciones consecutivas en liguillas durante los torneos cortos, con once apariciones en fila (del Apertura 2003 al Apertura 2008); seguido de Toluca y Atlas, con siete apariciones en fila.



Semifinales consecutivas:

Pachuca, América, Guadalajara y Atlas siguen siendo las cuatro instituciones que han logrado llegar a esta instancia en mayor número de ocasiones consecutivas, con cuatro cada uno.



Finales consecutivas:

Siguen siendo varios los equipos que han logrado llegar hasta la final en dos ocasiones consecutivas: Toluca, Santos Laguna (en dos ocasiones), Pachuca, América, Cruz Azul, U.N.A.M., Morelia, Necaxa y León, son quienes han logrado hacerlo.


Campeonatos consecutivos:

Siguen siendo solamente dos los equipos que han logrado coronarse en dos torneos consecutivos: la U.N.A.M. León.



Acumulados.

A continuación, las tablas de puntos acumulados durante temporadas regulares de torneos cortos. Toluca sigue siendo el que más puntos acumula a la fecha. Cruz Azul, América y Santos Laguna le siguen.



Repesca y liguillas.

En esta instancia, Toluca sigue siendo el equipo con más partidos de postemporada (repesca y liguilla) disputados, y el que mayor cantidad de puntos cosecha en esta instancia, seguido de Santos Laguna en ambos aspectos.



Totales:

Toluca sigue siendo, por mucho, el cuadro que mejores números presenta durante la época de torneos cortos, con 85 puntos de ventaja (el equivalente a los obtenidos en dos torneos cortos o más) sobre su más cercano perseguidor: Cruz Azul.



Conclusiones:

Si bien, históricamente América es el equipo con más campeonatos obtenidos en la liga, al haber obtenido el título en esta ocasión; durante la época reciente - de 18 años a la fecha - Toluca es quien sigue a la cabeza en casi todos los rubros presentados en las tablas arriba presentadas. Es también el equipo más goleador en la época de torneos cortos, con 1,262 anotaciones; 35 más que su más cercano perseguidor: Santos Laguna (1,227).

Si bien, Toluca no es el máximo ganador de torneos de liga, mantiene el mismo promedio de torneos por cada campeonato conseguido, como se ve en la siguiente tabla (números de la última columna redondeados, aunque ordenados de menor a mayor tomando en cuenta decimales).


Los números son fríos, aunque hay muchas más conclusiones por obtener.