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domingo, 11 de agosto de 2019

Fio Maravilha, nós gostamos de você

DE CÓMO UNA ACCIÓN FUTBOLERA INSPIRA MÚSICA


Ésta es la historia de un gol que inspiró una canción.

El anotador aludido, João Batista de Sales (Conselheiro Pena, Minas Gerais, 19 de enero de 1945) mejor conocido como Fio Maravilha, en aquel entonces jugaba para Flamengo. En una tarde de futbol del año 1972, tras anotar uno de sus acostumbrados goles de fantasía que, desgraciadamente, no se encuentra en video, provocó que la fanaticada (torçida le llaman en Brasil), extasiada comenzó a cantar:

Fio Maravilha, nós gostamos de você

(Fio Maravilha, nos encantas)

Fio Maravilha, faz mais um pra a gente ver!

(Fio Maravilha, ¡haz más para que la gente vea!)

Aquel día, el compositor Jorge Ben Jor, compositor de melodías famosísimas como Taj Mahal, País Tropical y Mas que Nada, se encontraba en la tribuna. Tras presenciar aquella chulada de gol, salió inspirado; tanto así que compuso una melodía alusiva en la que narra dicha anotación:

E novamente ele chegou com inspiração
(Y de nuevo llegó con inspiración)

Com muito amor, com emoção
(Con mucho amor, con emoción)

Com explosão e gol
(Con explosión y gol)

Sacudindo a torcida aos trinta e três minutos do segundo tempo
(Sacudiendo a la fanaticada a los treinta y tres minutos del segundo tiempo)

Depois de fazer uma jogada celestial em gol!
(¡Después de realizar una jugada celestial frente al marco!)

Tabelou, driblou dois zagueiros
(Plantado, caracoleó a dos defensores)

Deu um toque, driblou o goleiro
(Dio un toque, burlando al arquero)

Só não entrou com bola e tudo
Y no entró a la portería con todo y balón)

Porque teve humildade em gol!
(¡Porque tiene humildad en el gol!)

Foi um gol de classe
(Fue un gol con clase)

Onde ele mostrou sua malícia e sua raça
(Donde mostró su picardía y su raza)

Foi um gol de anjo, um verdadeiro gol de placa
(Fue un gol de ángel, un verdadero gol de placa)

Que a galeria agradecida assim cantava
(Que la tribuna agradecida así cantaba)

Foi um gol de anjo, um verdadeiro gol de placa
(Fue un gol de ángel, un verdadero gol de placa)

Que a galeria agradecida assim cantava
(Que la tribuna agradecida así cantaba)

Fio Maravilha, nós gostamos de você

(Fio Maravilha, nos encantas)

Fio Maravilha, faz mais um pra a gente ver!

(Fio Maravilha, ¡haz más para que la gente vea!)



Esta melodía, además de ser un himno para los seguidores del Club Flamengo, del que Ben Jor es fanático, forma parte del popurrí de Disco Samba, que bailamos en muchas bodas y demás festejos.

Así como en México se componen corridos y pasodobles, en Brasil se le componen sambas a sus héroes.


lunes, 15 de julio de 2019

¿Por qué el diablo ya no se aparece en la Comarca Lagunera?


Algo de mitología lagunera.



Son bien sabidas las historias de apariciones diabólicas en la Comarca Lagunera. Quizá la más famosa sea aquella de la muchacha guapa que, al bailar en la Pista de Lerdo, se dio cuenta que su pareja era el mismísimo Satanás, a quien, asegura, vio tenía una pata de cabra y otra de gallina.

Gustó tanto a Belcebú asustar y poseer almas laguneras, hasta que, en cierta ocasión, eligió a un prominente comerciante del Mercado Alianza, a quien abordó un sábado a media tarde al salir del bar “Gota de Uva” tras una típica tarde botanera.

Tras la súbita aparición del maligno, vestido con su tuxedo en color rojo, su barba bien cortada y alineada, sus cuernos y su trinche, el aliancero le espetó:

—Ora, puto… ¿Y tú qué? ¿A dónde es la pachanga?

—¿Cuál pachanga? –respondió el proveniente del Averno– Soy el diablo… y vengo por ti.
—Pos… está muy bueno el disfraz… pero no mames, ¿Qué vas a ser tú el diablo? –argumentó el comerciante lagunero.

El chamuco comenzó a molestarse ante la falta de miedo del felizmente alcoholizado sujeto, y le dijo:

—Mira: soy el diablo, y te lo voy a demostrar. ¿Ves esa casa que está ahí arriba del cerro?

—Si. ¿Qué tiene?

—Pos la voy a mover pa’bajo.

Y…. ¡MADRES! Que la casa cambia súbitamente de lugar.

El bodegateniente responde:

—Oye: pos ‘ta muy bueno el truco… mejor que los de Beto El Boticario. Pero no mames que eres el diablo. Es más: ya me caíste bien. Te invito un vino. Vamos a volver a entrar a la cantina.

—¿Cuál pinche cantina? –respondió enojado el demonio– Mira, cabrón: ¿Ves esa cabezota (la de Morelos, que en ese entonces estaba en lo alto del Cerro de la Cruz)? Pos la voy a cambiar pa’bajo también.

Y, otra vez…. ¡MADRES! El Morelos quedó en las faldas del cerro. 

—Oye, cabrón: ¡Eres bueno para eso de los trucos de magia! –dijo el aliancero, mientras eructaba los gases producto de la digestión de la botana–. ¡Ándale! Vamos a echarnos unos alcoholes mientras me platicas cómo le mueves a eso de la magia.

El diablo, ya emputado por el escepticismo y la falta de temor del parroquiano, le gritó:

—Bueno, hijo de la chingada: ¿Qué otra cosa quieres que te cambie para que me creas que soy satanás?

El vendedor de verduras respondió mientras sacaba papeles de la bolsa de su camisa:

—A ver, güey. ¡Cámbiame este cheque!

El diablo, con la cara torcida del coraje, gritó mientras comenzaba a esfumarse:

—Soy el diablo cabrón. ¡NO TU PENDEJO!

…y desde entonces, no se tiene noticia de nuevas apariciones satánicas en esta región.

Como La Laguna, ¡NINGUNA!

Chiste original contado por don Jesús González Leal, en uno de sus casetes de la Picardía Norteña. Adaptado a la perfección a la raza de la Comarca Lagunera.


viernes, 12 de julio de 2019

El transporte al estadio Corona



Cada persona, dependiendo de la ubicación de su hogar y los medios con los que disponía, tenía su manera de llegar al antiguo estadio Corona.

En mi caso, como en el de la gran mayoría de quienes solíamos asistir en aquel entonces, el medio de transporte era el camión de ruta. Una vez que se confirmó la vuelta del futbol profesional a la Comarca Lagunera sentí una renovada ilusión. Lo primero que se me ocurrió hacer fue intentar sonsacar a mi padre. Añorando aquellos felices domingos de futbol en mi infancia cuando él me llevaba a ver al Laguna, me apersoné ante él y le dije:

—Papá: va a volver a haber futbol en el estadio. ¿Vamos?

Su respuesta fue un seco “NO”.

Mi ilusión era mayor que la decepción que me causó su negativa. Así que le repliqué:

—OK. Si tú no quieres ir, ¿me das permiso de ir solo?

Afortunadamente, mi padre accedió diciendo:

—Si, pero con la condición de que no vayas a sol... para estar tranquilo.

Accedí. Y esa es la razón con la que respondo a señalamientos de muchas personas, quienes han intentado minimizar mi afición por el hecho de no ser asiduo de la tribuna cálida. Y es que mi padre tenía fundados temores acerca de lo que podría ocurrirle a un niño de once años, quien acudiría en solo en la mayoría de las ocasiones –a mis vecinos y demás amigos no les convencía tanto, en aquel entonces, acompañarme– a una selva, en las que la tribuna cálida era tierra sin ley, en la que resultaba inimaginable la asistencia de damas, en la que pandillas y porros seudoestudiantes se adueñaban de los lugares de alta masificación para hacer valer su fuerza y su ley. Confieso que, a partir de la edad en la que cursaba la preparatoria, en ocasiones sí llegué a ir a la tribuna popular, en algunos casos como éste, en el que invitaba a algún miembro de la palomilla:

—Eh, güey: vámonos al fut.
—¿Cuánto cuesta?
—Dos mil quinientos pesos*.
—No, ni madre: no completo.
—¿Cuánto traes?
—Apenas junto mil.
—Con eso: vámonos. Nomás que a sol.
—Ya vas. Aviso en mi casa y nos lanzamos.

De esta manera, con los dos mil quinientos pesos que tenía destinados para el boleto de sombra, compraba en taquilla dos boletos para la localidad de sol, y hasta sobraban cien. Con los mil pesos de mi camarada, más lo que yo traía destinado para chuchulucos y esos cien pesos restantes, comprábamos cerveza, a fin de prevenir eventuales deshidrataciones.
Lo anterior viene a colación debido a que, como explicaba al inicio de este relato, el medio de transporte que más utilicé durante los primeros años de vida del Santos Laguna para acudir al estadio era el camión de ruta. Tuve la fortuna de vivir relativamente cerca de las Clínicas 16 y 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social. No lo suficientemente cerca como para padecer el que trabajadores y pacientes de dichos nosocomios invadan diariamente las banquetas cercanas a la casa con sus vehículos, ni tan lejos como para tener que realizar largas caminatas para llegar a ese lugar, en cuyas afueras confluye una gran cantidad de rutas urbanas de autotransporte. De esta manera, para trasladarme hacia cualquier punto de la ciudad, o incluso hacia Matamoros, Gómez Palacio o Lerdo, me bastaba caminar menos de un kilómetro rumbo al Boulevard Revolución y tomar la ruta deseada. Para trasladarme al centro de la ciudad, casi todas las rutas me llevaban; y de la misma manera, trasladarme desde la gran mayoría de puntos de la ciudad rumbo a mi casa era relativamente sencillo pues casi todas las rutas tenían como parte de su recorrido las clínicas del Seguro, para después seguir con sus respectivos recorridos. Para el traslado hacia el coso de la colonia Las Carolinas, debía tomar el autobús de la ruta “Campo Alianza”, procedente del centro de la ciudad de Torreón. No todos los “Campo Alianza” me llevaban hacia allá, no. El camión debía traer marcada la sub-ruta “San Marcos”, porque los que marcaban “División del Norte” o “Rastro”, tomaban otros caminos. Esta sub-ruta “San Marcos” pasaba por las afueras de los hospitales con rumbo al oriente para dar vuelta a la izquierda en la calle Magdalena Mondragón, mejor conocida por la mayoría de los habitantes de esta ciudad como “Calle 27”; por dicha rúa avanzaba hasta la avenida Ocampo, en donde daba vuelta a la derecha para incorporarse a la Calzada Águila Nacional y después tomar la Calzada Antonio de Juambelz; cruzaba la Diagonal Reforma y tomaba una callecita que ahora es la lateral de una afamada tienda club de precios, hasta tomar la avenida Bravo rumbo al oriente; pasaba a las afueras de la cervecería Modelo hasta llegar a la calzada Saltillo 400, la cual tomaba rumbo al norte, hasta tomar la avenida Ramón Méndez para, unos doscientos metros después, en la glorieta de la confluencia con Emilio Carranza, doblar a la derecha. Era en esta glorieta en la que, quienes nos dirigíamos rumbo al estadio, bajábamos del autobús, para continuar a pie otros doscientos metros hasta donde se encontraba el predio del estadio Moctezuma que, desde 1986, cambió su nombre a “Estadio Corona”.

Desde su fundación y hasta 1989, el estadio contaba con tres localidades: “Numerados”, después conocida como “plateas”, era la sección más cara: se ingresaba por un solo túnel  y ocupaba las tribunas centrales de la tribuna ubicada al poniente, o “sombra”: “Sombra General”, que ocupaba las secciones laterales de la tribuna poniente; al comprar boleto de sombra general se podía ingresar indistintamente a la tribuna norte o a la tribuna sur, ambas a los lados de la tribuna de “numerados; y, por último, “Sol General”, que ocupaba las zonas sur, norte y oriente de la tribuna, contaba con cuatro accesos, dos en la parte lateral, que eran los dos únicos habilitados para el ingreso de público, y dos más, detrás de ambas porterías, que eran abiertos únicamente para la evacuación al final de los cotejos. Dado que había prometido a mi padre no acudir a la tribuna de sol, y a que el costo de los numerados era muy caro, la opción que me quedaba era la tribuna de sombra general. Ingresaba por la puerta sur, ya que era la que me quedaba más cercana desde el sitio donde descendía del camión. En el trayecto realizaba escala en una taquilla ubicada junto a la puerta de acceso, en donde compraba mi boleto y, posteriormente, una última escala con una de tantas señoras que traían su canastita con chuchulucos a quienes solía comprar una bolsa de semillas y una paleta “Tutsi-Pop”. En la tribuna, consumía las semillas durante el primer tiempo, acompañadas por un refresco que compraba ahí dentro; esto para evitar accidentes traqueofaríngeos. Durante el segundo tiempo, tocaba su turno a la paleta.

Al finalizar los encuentros, sobre la avenida Ramón Méndez nos esperaba una fila de autobuses de varias rutas, mayoritariamente la ya mencionada “Campo Alianza” las cuales mostraban el cartel anunciando que se dirigían al centro. Quienes íbamos abandonando las tribunas procedíamos a abordar el autobús situado adelante de la fila. Una vez que se llenaba éste, arrancaba tomando el trayecto Ramón Méndez – Saltillo 400 – Boulevard Revolución con rumbo al poniente. Solía bajar cerca del punto en el que había abordado para la ida.

Realmente, los trayectos no eran tan largos como parecen serlos en la presente narración. Cuando se trataba de partidos comunes –en los que no se producían llenos– en Segunda o Primera División, que comenzaban a las 4 en punto de la tarde, salía de casa a las 3 en punto para estar a las afueras de las clínicas del Seguro Social entre ocho y diez minutos más tarde, a las 3:45 estaba afuera de la taquilla y, a más tardar, diez minutos antes del inicio del encuentro ya me encontraba instalado en la tribuna. Con el tiempo, poco a poco los trayectos se fueron agilizando. Algunos choferes que, durante el trayecto de ida, veían que una buena parte del pasaje tenía como destino el estadio Corona, al llegar a la glorieta anterior al inmueble, en lugar de doblar a la derecha en la avenida Emilio Carranza como lo establecía su ruta, seguían por la misma Ramón Méndez para rodear el monumento a la Adelita y permitir que los aficionados descendiéramos junto al estacionamiento que rodeaba a la antigua casa de los Guerreros. El hecho anterior nos resultaba muy cómodo, ya que nos ahorraba trayecto a pie, reduciendo las dosis de sol recibidas, aunque no todo mundo quedaba contento con lo anterior. En una ocasión, una pasajera que se percató de que el chofer se siguió derecho, saliéndose de su ruta para acercarnos al estadio, procedió a reclamar al conductor, quien no tuvo que responder, pues un pasajero se anticipó a responder: “Pérese, señora... ¿cuál es su prisa, si los domingos no pasan la novela?” Otro, secundó: “Si, señora: hoy es domingo y no le van a pasar en la tele a ‘Rosa la maje’”**. La señora permaneció en el autobús junto son su mohína, mientras que los futboleros bajamos rumbo al estadio con hartas ilusiones futboleras y completamente quitados de la pena.

A partir del siguiente partido de Santos Laguna como local, los camiones de la ruta Campo Alianza que cubrían la sub-ruta San Marcos traían rotulada en el parabrisas no solamente el letrero con el "San Marcos" de siempre, sino que, además, portaban un rótulo adicional que decía "Fut-Bol". De esa manera, seguramente, la novelera señora de la ocasión anterior no tendría argumento para reclamar a los acomedidos choferes campoalianceros.
*Pesos antiguos, equivalentes a la milésima parte del valor actual de la moneda.

**Rosa la maje: gracioso mote en el que el pópulo degeneró a “Rosa Salvaje”, telenovela protagonizada por Guillermo Capetillo y Verónica Castro, que se transmitía por la pantalla chica en esa época.

jueves, 2 de mayo de 2019

El día en que el Dr. García curó a mi padre

Un pequeño agradecimiento



El sábado 3 de diciembre de 2011 amanecí en la Clínica de Especialidades No. 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social de la ciudad de Torreón. No estaba yo enfermo, afortunadamente. ¿Qué estaba haciendo yo ahí? Cuidando a mi padre, quien afortunadamente ya se encontraba convaleciente de aquella operación a la que tuvo que someterse. Dos meses antes su vehículo fue chocado, lo que le provocó un hematoma cerebral que le había afectado la movilidad de sus extremidades. Lo peor ya había pasado: el susto, el diagnóstico y el tener que someterse a una cirugía en la que debían abrirle la sesera para retirar el coágulo que se le había formado y le comprimía el cerebro. Tres días antes por la tarde el tiempo pareció transcurrir de forma demasiado lenta. Todo regresó a la normalidad cuando apareció el excelente neurocirujano, el Dr. Javier Contreras Rayas, a comunicarle a mi madre que la operación había sido un éxito, a la vez que la instruía acerca de los cuidados que debíamos tener con mi padre en los cinco días siguientes, durante su convalecencia en el nosocomio. Tan bien salió mi padre de la operación, que mi hermano, a quien tocó el turno de pernoctar haciéndose cargo de sus cuidados, me llamó emocionado para decirme: “me llamó antes de que me trasladara al hospital y me pidió que ingresara la minitelevisión para poder ver el partido de la noche”.

En efecto. Por la noche, posterior a la cirugía, Santos Laguna disputaría en la ciudad de Morelia el partido de ida de la semifinal del torneo Apertura 2011. Y, volviendo a lo que contaba al inicio de este relato, aquel sábado se disputaría en el Territorio Santos Modelo el partido de vuelta de aquella instancia. La noche había transcurrido tranquilamente. Clareaba el cielo y, mientras veía a mi padre dormir plácidamente, esperaba a que mi madre me relevara y se quedara al cuidado de mi progenitor, quien, si bien había salido de la operación, no se encontraba del todo optimista acerca de su recuperación. Mi preocupación entonces ya no era acerca de su recuperación física –la intervención había sido un éxito–, sino en el renglón anímico. Decidí entretenerme con mi teléfono móvil. Cuando me disponía a atender notificaciones que aparecieron en la cuenta de Twitter, me llamó la atención la publicación de Luis García, quien ahí se quejaba de retraso en el trayecto rumbo al aeropuerto, cabiendo la posibilidad de no llegar a tiempo a abordar el avión que lo transportaría a la Comarca para la transmisión del encuentro de aquel día. También observé la respuesta de mi amigo Jesús Gómez Flores, quien le respondió a Luis: “Aquí te espero para saludarte, Doctor”.

Luis García Postigo como jugador debutó en el máximo circuito de nuestro futbol poco antes de la irrupción de Santos Laguna en estas instancias. Como rival, si bien no fue de aquellos que solían vacunar al cuadro lagunero en cada oportunidad que se le presentaba, era un ariete de cuidado con quien los zagueros laguneros debían tener especial cuidado. Con la UNAM, el club con el que debutó, le anotó en dos ocasiones al cuadro albiverde. Más tarde, al regresar de su incursión en el balompié español, perforó las redes verdiblancas en dos ocasiones jugando para América, otro par con la camiseta azulgrana de Atlante, y en una ocasión jugando para Guadalajara y Morelia. En especial recuerdo una anotación en la que, tras anidar la esférica, le cantó la diana a Lupe Rubio para acto seguido ser enviado a las regaderas por el silbante. Ya retirado, irrumpió en las redes sociales resultándome simpático lo publicado por él, así que suelo seguirlo. Además, he disfrutado las narraciones que realiza para TV Azteca en mancuerna con Christian Martinoli. La manera en la que hilan conceptos futbolísticos con cuestiones culturales y temas que se encuentran en boga al momento no es posible para cualquiera. Escuchar una narración de Televisa teniendo también como opción la de García y Martinoli equivale a elegir comer mortadela en descomposición, teniendo la opción, por el mismo precio, de degustar unas buenas lajas de jamón serrano.

Fue así que me animé a enviar mensaje de texto a Chuy Gómez, preguntándole primero si, en efecto, vería a Luis antes del partido a celebrarse aquella tarde; una vez recibida su confirmación, le pedí el favor de tramitar ante Luis el enviar saludos a mi padre durante la transmisión del partido, no sin antes explicarle la situación por la que estaba pasando.

Antes de retirarme del hospital, verifiqué que la minitelevisión se encontraba ahí, y le recordé a mi madre encenderla a la hora del partido, a fin de que mi padre pudiera ver el encuentro.

Por la tarde en el estadio, mi estado de ánimo como aficionado pasaba de la alegría de que Santos Laguna había anotado en tres ocasiones, remontando el dos a uno en contra con el que regresó de la capital michoacana, a la preocupación por las dos anotaciones conseguidas por el rival para empatar el marcador global. En una pausa me asomé a la pantalla de mi móvil en la que apareció el nombre de Chuy Gómez; abrí el mensaje en el que me decía: “Enrique: ya el Doctor mencionó al aire lo que me pediste: le envió un saludo a tu padre y le deseó una pronta recuperación”. Respondí con un mensaje de agradecimiento mientras, nervioso, observaba las acciones del encuentro, que se encontraba en los minutos finales.

Una vez finalizado el encuentro, con la satisfacción de que nuestros Guerreros se encontraban en la final por segunda ocasión consecutiva, llamé a mi madre para preguntarle si mi papá había escuchado los saludos que le envió Luis en la narración. Posiblemente, pensé, al estar en el hospital, tuvo que silenciar el audio. Mi madre me confirmó que mi padre escuchó la mención que le fue dedicada por el Doctor García. De hecho, siguió ella contándome, había recibido llamadas de dos amigos, quienes bromearon acerca de aquel saludo. Uno le espetó: “qué popular eres, cabrón. ¿Te vas a lanzar para diputado o qué?”. Otro le dijo: “¿Eres novio de Luis García, o por qué te tiene tanto cariño?”. Terminando la llamada, redacté un tweet dirigido a Luis agradeciendo aquel saludo que nos hizo el favor de pasar al aire, así como las palabras de aliento.

Han pasado más de siete años desde aquel día. De aquel día a la fecha mi padre nuevamente caminó, pudo volver a conducir su vehículo; tiene cuatro nietos más y ha sido muy bendecido por la vida. Parte de lo anterior, logrado en base a inyecciones de ánimo de sus amigos, entre las que destaca aquel saludo de Luis García, motivador de charlas posteriores con sus amigos que produjeron innumerables risas, que tan buenas para curar el alma son.

Quizá nunca lo dimensionaste. Para tí, Luis García –redactando al estilo de tus columnas para el diario Récord–, aquella mención fue, quizá, de rutina; algo así como cuando rematabas de volea cuanto balón te llegaba cuando pisabas el área del conjunto enemigo, para zumbarle con dirección al arco. Pero, para la salud de mi padre, fue un hecho que le facilitó su recuperación.

Al terminar el contrato de transmisiones televisivas entre Santos Laguna y TV Azteca, este próximo domingo cinco de mayo será la última transmisión de partidos de liga de esta televisora desde el estadio Corona. En este momento desconozco si Luis estará presente en dicho partido. A propósito de este hecho, fue que decidí redactar esta aburrida e insulsa narración como un sencillo agradecimiento al buen Luis García Postigo, y también, merecidamente, a Chuy Gómez. Nobleza obliga.

sábado, 20 de octubre de 2018

Santos Laguna: 30 años en Primera División

Diálogos con Tadeo – Capítulo V




Dieciseis de octubre, lo recuerdo bien. Un querido amigo, ya fallecido, solía cumplir años en esa fecha. Es por eso que siempre recuerdo esa fecha. Cada año lo buscaba y lo felicitaba. Tras escuchar mi “felicidades”, su respuesta era la misma: endurecía el ceño a la vez que levantaba su mano derecha hasta dejarla horizontal frente a mí, con la palma hacia arriba para preguntar: “¿Y mi regalo?” Después, soltaba la carcajada y agradecía la felicitación. Pues bien, voy a lo anterior debido a que aquel aniversario me recuerda que, también un 16 de octubre, del año 1988, mi querido Santos Laguna disputó su primer partido de liga en el máximo circuito del futbol mexicano.

Tras recordar lo anterior, por la mañana al revisar mi agenda, la fecha me brincó. Recité mis oraciones por el eterno descanso de mi querido amigo y, posteriormente, que compartí la efemérides santista en mi cuenta de Twitter. Escribí: “#UnDíaComoHoy de 1988 @ClubSantos disputó su primer partido de liga en Primera División, recibiendo a #Morelia. Partido que terminó empatado a un gol. Lucas Ochoa fue el anotador del primer tanto santista”. Realicé la resta: 2018 menos 1988 igual a ¡30 años! Así que complemento el mensaje antes de enviar: “30 años consecutivos en el máximo circuito, con seis campeonatos”. Adjunté el recorte del anuncio de aquel partido y pulsé el botón de envío. Minutos, horas después, mis seguidores comenzaron a interactuar con la publicación mencionada. Más tarde, cuando me disponía a salir de la oficina tras concluir mi jornada laboral, advertí un sonido incesante en mi teléfono celular; era una seguidilla de mensajes de mi amigo Tadeo, de quien les he contado en anteriores ocasiones que es un irredento y compulsivo consumidor de programas futboleros de todo tipo. El primer mensaje era una imagen: una captura de pantalla de mi tuit mañanero; después, una seguidilla de mensajes de texto. “No me jodas: ya 30 años con futbol de primera… ¿en verdad fuiste a ese partido?… Quiero que me platiques… estoy con el Pijama en el lugar de siempre… cáele, te apartamos botana”. No siempre es grato hablar con ellos, ya que en ocasiones Tadeo es demasiado necio. Cuando le da por joder, nadie lo para. Cuando lo hace por medio de la mensajería instantánea puedo dejarlo que suelte su retahíla de mensajes; cuando tengo tiempo –y humor– le respondo al más puro estilo de don Fernando Marcos: en cuatro palabras. Sin embargo, en aquel momento traía hambre, y ganas de platicar; así que, subiendo al automóvil le respondí: “Llego en 15 minutos”.


“¿Y sí fuiste al partido ese de Santos contra Morelia, o puro pedo?” Me espetó el Pijama, sujeto cuyo nombre es Gerardo: Tadeo y yo le decimos Pijama ya que es bastante mameluco: presume y hociconea mucho, pero como bien dice Tadeo: es buena bestia.

—Afortunadamente pude asistir. Estuve en Sombra Sur. Aunque te he de decir que no fue la presentación del Santos en el Corona —comencé a contar.

—Entonces no fue el primer partido en Primera —Insistió el Pijama.

—Si lees bien lo que publiqué en Twitter y aparece en la imagen que andan enviando por el whatsapp, hace treinta años Santos Laguna jugó su primer partido en torneos de liga de Primera División –continué–. Antes ya habíamos visto jugar al equipo en dos partidos de preparación: la presentación en el Corona fue en un amistoso contra Argentinos Jrs., que quedó empatado sin goles. Una semana después, si mal no recuerdo, se jugó otro amistoso ante Monterrey, que se ganó dos goles a uno. Y antes, ya habíamos visto cuatro encuentros correspondientes al torneo de copa: Tampico-Madero, Morelia, Puebla y U. de G. fueron los rivales…

—Con razón –intervino Tadeo– ya se me hacía muy tarde que a mediados de octubre apenas se estuviera jugando la jornada uno.

—Fue una temporada muy larga –continué–, se jugó primeramente el torneo de copa, que inició en septiembre. Diez jornadas. Dos por semana. Después las 38 jornadas de la liga y, para rematar, la postemporada no se jugó a eliminación directa, sino en formato liguilla. Me explico: formaron dos grupos de cuatro equipos cada uno, los cuales jugaron seis jornadas entre sí. Posteriormente, los triunfadores de cada grupo disputaron la final.

—Eran épocas muy chingonas –intervino Tadeo, con aires de nostalgia–.

—Qué épocas chingonas ni qué tus pinches calzonzotes rotos –interrumpió el Pijama dando un manotazo en la mesa que hizo que salpicara el jugo del asado rojo que me sirvieron, afortunadamente sin llegar a manchar mi ropa–. ¿A poco sientes ganas de estar de nuevo viendo a un equipo jodido? En un estadio pequeño, incómodo, apestoso. Tener que entrar a la tribuna dos horas antes de que empezara el partido, aguantar estar apretujado durante cuatro horas, batallar para poder ir a tirar el agua, tenerte que fumar el hornazo que aventaban los grifillos. No la jodas, pinche Tadeo. ¿Te da nostalgia todo eso?

—Es que antes se hacían mejor las cosas: sin tanto dinero, pero con mucho entusiasmo y talento…

—Pinche Tadeo –ahora interrumpí yo– ya sé a quién estás parafraseando. Ya te he dicho que no veas tanta tele.

—Pero es cierto –reviró Tadeo–: si te fijas, sin el presupuestote que maneja actualmente el Santos, como bien te lo dijo la persona que te habló a tu programa de radio el pasado sábado, la escuelita de Lerdo ha formado y sacado más jugadores a la primera división que las fuerzas básicas del Santos.

—No jodas, Tadeo –retomé–. Lo ahí dicho por el radioescucha es completamente falso. Recuerda que le respondí que no hay que confundir: vender jugadores a equipos de primera división no es lo mismo que haberlos formado. Presumir haber formado a la “Chofis” López es lo más lejano a la verdad que pueden hacer. Bien documentó lo anterior don Chuy Aranzábal en una de sus columnas, que reproduje en mi blog personal. Y no me chingues con que Santos Laguna no ha sacado gente de sus fuerzas básicas: recuerda los campeonatos recientes que ha ganado en las sub 17 y sub 20; recuerda los debuts con el primer equipo de Acevedo, Abella, Arteaga, Angulo, Ulises Rivas. De esa camada también salió Eduardo Aguirre, quien se está curtiendo en el ascenso con Tampico-Madero. También recuerda a Ronaldo Cisneros…

—Quien resultó ser pura llamarada de petate –dijo Tadeo.

—Pues más bien lo echó a perder el de la escuelita de Lerdo –intervino el Pijama.

—¿Y la escuelita de Lerdo aquí que tiene que ver? –reviró Tadeo– Este güey ni sabe.

—Pues el buen Gerita tiene razón –intervine–.

—No entiendo.

—Recuerda Tadeo –continué– la situación por la que Ronaldo se fue del club. En aquellos días, el canterano tomó como representante a la famosa escuelita de Lerdo. Se sentaron a negociar, y su flamante representante exigió que en su contrato se le garantizara una gran cantidad de minutos, así como otras concesiones que no iban con su condición de novato; lo anterior motivó a que Santos tomara la decisión de dejarlo ir. Y no es que sea una llamarada de petate. Simplemente, fue mal manejado. Ese representante es muy bueno para cobrar sus porcentajes de los salarios de los jugadores, pero malos para darles seguimiento, para encauzar correctamente sus carreras. Por eso Ronaldo actualmente se encuentra relegado en Zacatepec. Recuerda además que la escuelita también representa al buen Gullit Peña, quien ha estado inmerso en un problema personal muy serio; ¿y sus representantes?; bien, gracias; dejándolo a su suerte. Esto último no lo dije al aire, lo referente a Ronaldo, si. Pero parece que eso no lo escuchaste, o no lo quisiste escuchar, o ya se te olvidó.

—No escuché tu respuesta al aire. Después de la intervención del señor que les llamó, bajé del carro a comprar refrescos y tortillas en la tienda. Tú sabes, ya se acercaba la hora de comer. Cuando volví a encender el vehículo, ya estaban con la sección beisbolera.

—Pues para que te lo sepas, cabrón –respondí–. No lo sabías porque en los programas “de alto rating” no lo han mencionado, ni lo harán. Y entiende: no es que se quiera volver al equipo humilde, o al antiguo estadio; es que hay un sector de la prensa, muy pequeño pero muy ruidoso, que quiere que vuelva el dueño de la escuelita a presidir al Santos. Saben bien que eso va a suceder, pero con eso tienen para estar haciendo sus polémicas baratas, apelando a esos bonitos recuerdos que tenemos de aquellas épocas.

—¿A poco no son bonitos los recuerdos de aquellas épocas? –se defendió Tadeo, mientras se dirigía a mí–. Bien que te encanta platicar de aquellos años.

—No la jodan. Ya se van a poner a platicar de la gallina, los meados, las asoleadas y todas las miserias de aquellos años –intervino molesto el Pijama, quien, hay que decirlo, comenzó a seguir al conjunto guerrero a partir de diciembre de 1996–.

Tomé aire, pedí al mesero que pasó cerca de nosotros otra ronda de líquidos espumosos y una nueva ración de tortillas y retomé el tema.

—Nunca voy a renegar de haber vivido aquellas épocas. Hacerlo, Gerardito, es incluso didáctico. Recordar nuestro origen siempre será edificador. Me viene a la mente un amigo de la familia, hombre de buena y humilde cuna, criado en un barrio populoso en donde siguió viviendo tras su matrimonio. Con mucho esfuerzo progresó económicamente. Hace algunos años construyó su casa en uno de los fraccionamientos más exclusivos de la ciudad, mudándose junto con su esposa e hijos. Me agrada acudir a su nueva casa, de la misma manera que me agradaba visitarlo en la casa antigua. En la sobremesa, mi buen amigo y su familia en ocasiones cuentan recuerdos y anécdotas de su antiguo barrio. Me cuentan que, si bien se acostumbraron ya a las comodidades ahora adquiridas, nunca se han avergonzado de hablar acerca de su origen. Siguen frecuentando a sus antiguas amistades y no les importa el qué dirán de sus nuevos vecinos. Así nosotros como aficionados: debemos estar orgullosos de nuestros orígenes, es una forma de ser agradecidos. Haber vivido aquellas épocas nos hace valorar más lo que ahora tenemos. Es importante contarlo, para que lo sepan los imberbes que no lo vivieron, que piensan que lo merecen todo. Y eso, Gerardín, es muy diferente a querer volver a aquellas épocas.

—¡AAAAYYYYY, qué romántico! Por poco y me haces llorar –gesticuló el Pijama, dando ahora sí, rienda suelta a su hiperlactancia.

—Y vas a chillar en un momento más –le respondí–. Te va a tocar pagar toda la cuenta por mamón.

Mi respuesta y las consecuentes carcajadas de Tadeo mantuvieron al Pijama en silencio por un buen rato, mientras continuamos recordando anécdotas de la tribuna durante aquella temporada, en la que Tadeo solía acudir al antiguo estadio Corona junto conmigo. Mientras, transcurría el partido de beisbol que se proyectaba en la pantalla.

Una vez que se consumó la victoria de los Medias Rojas de Boston sobre los Astros de Houston, interrumpimos las anécdotas y nos despedimos. Para tranquilidad de nuestro impertinente amigo, tanto Tadeo como yo pagamos nuestra parte de la cuenta. El resto del día, conducíendo hacia casa y viendo aquel kilométrico partido nocturno entre Cerveceros de Milwaukee y Dodgers de Los Ángeles, continué recordando aquellos pininos de nuestro querido equipo en el máximo circuito: la amenaza del descenso, la victoria liberadora ante Atlético Potosino, los eufóricos festejos y los pleititos de Miguel Herrera, los lances de Panduro, el respeto que imponía Wilson Graniolatti en la zaga, la chambonez que desplegó Diego Malta en los escasos siete partidos que dirigió, las gambetas del Choque Galindo, la labor chingaquedito de Julio César Armendáriz, entre otras.

Ya son treinta años en la máxima categoría: 1196 partidos de liga disputados; mayor cantidad de victorias (436) que derrotas (408); hemos gritado más goles (1786) que aquellos que nos han anotado (1733). 30 avances a la liguilla, 20 semifinales disputadas, 11 finales, seis campeonatos. Finalmente, hemos disfrutado más de lo que llegamos a imaginar hace 30 años.

30 años de grandeza, con orgullo y agradecimiento podemos gritarlo y recordarlo… a pesar de tantos tadeos y pijamas que pululan en nuestro entorno.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Triunfo 350 de Santos Laguna en torneos cortos



El pasado sábado 29 de septiembre de 2018, Santos Laguna derrotó a Necaxa un gol por cero en el estadio Victoria, llegndo así a 350 victorias en torneos de liga de torneos cortos. Lo anterior tomando en cuenta los triunfos conseguidos tanto en temporadas regulares, como en postemporadas: esto es, los partidos de las repescas que se jugaron hace algunos años, como la fase de play-off, llamada de mala manera "liguilla" –esto es materia de otro artículo que escribiré después–.

No cualquier escuadra ha llegado a estos números. Han rebasado esta barrera solamente tres equipos más: Toluca (405), América (383)* y Cruz Azul (361). Próximos a llegar a este objetivo se encuentran: Morelia (327), Monterrey (318), Pachuca (317), U.A.N.L. (316), Guadalajara (312)* y U.N.A.M. (310).

Santos Laguna requirió de 889 partidos para lograr esta cantidad de victorias. En estas instancias, los números de la escuadra lagunera son 350 triunfos, 255 empates y 284 derrotas; 1,434 goles anotados por 1,294 encajados para una diferencia de goles de +140.

De estas 350 victorias, 304 han ocurrido en encuentros de temporada regular y 46 en postemporadas. Cabe mencionar que en la "fiesta grande" del futbol mexicano, Santos Laguna es el segundo equipo con mayor número de victorias, solamente superado por Toluca, que ha logrado 50 triunfos.

A continuación las tablas con las victorias en múltiplos de 50 de Santos Laguna en estas instancias.
TRIUNFOFECHATORNEOJORNADACIUDADMARCADORANOTADORES SANTOS LAGUNA
5029-ago-99INVIERNO 19993TORREÓNSANTOS 3 - 2 MTYJARED BORGETTI (1-1)(2-1)(3-1)
10012-may-02VERANO 2002CF. VUELTATORREÓNSANTOS 2 - 1 ATLASDENIS CANIZA (1-0), EDUARDO LILLINGSTON (2-1)
15020-nov-05APERTURA 200516TORREÓNSANTOS 4 - 1 TOLUCARODRIGO RUIZ (1-0), MATÍAS VUOSO (2-0)(3-0)(4-0)
20004-sep-09APERTURA 20097ZAPOPANUAG 2 - 4 SANTOSDANIEL LUDUEÑA (1-1)(1-2)(2-4), PEDRO QUIÑÓNEZ (1-3)
25010-mar-12CLAUSURA 201210TORREÓNSANTOS 3 - 1 PUEBLAHÉRCULEZ GÓMEZ (1-1)(3-1), ORIBE PERALTA (2-1)
30006-feb-15CLAUSURA 20155TORREÓNSANTOS 1 - 0 GDLDJANINY TAVARES (1-0)
35029-sep-18APERTURA 201811AGS.NECAXA 0 - 1 SANTOSJULIO FURCH (0-1)
*Al momento de escribir la presente, se encontraban jugando América y Guadalajara. Por lo anterior, el probable triunfo de cualquiera de ellos, no se contabiliza.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Juan Flores: Guerrero de Honor. Todos sus goles

Todos los goles de Juan Flores con Santos Laguna en torneos de liga.



Como parte de los festejos del 35 Aniversario del Club Santos Laguna, fueron entronizados como Guerreros de Honor los ex jugadores del club Rafael Figueroa y Juan Flores.

El Comité de selección, conformado por miembros de la prensa especializada de la Comarca Lagunera, gestionó ante los directivos de Santos Laguna para que el ariete de antaño fuera entronizado directamente; a su vez, Eugenio Dolmo, Héctor “Pity” Altamirano, Rafa Figueroa y Juan Pablo “Chato” Rodríguez fueron seleccionados como candidatos, mediante votación vía redes sociales, para un segundo honor conferido en este año.

La petición de la prensa fue en el sentido de que, mediante votación popular en redes, dominadas por segmentos poblacionales que no tuvieron la oportunidad de ver jugar a Juan Flores, no votarían por él, siendo sus méritos suficientes para serle conferido dicho honor.

Tiene razón el periodismo especializado lagunero: si bien sus números no son impresionantes a primera vista, lo realizado por el goleador centroamericano, dadas las circunstancias en las que le tocó jugar para el conjunto verdiblanco, es de más meritorio.

Juan llegó a la Comarca Lagunera para la temporada 1989-90, segunda de la escuadra albiverde en la Primera División. En aquella ocasión, gracias a la motivación infundida por el director técnico Rubén Maturano, la garra mostrada por el equipo, y la explosiva dupla hondureña conformada por Juan Flores y Eugenio Dolmo, el equipo que parecía condenado al descenso logró una temporada sin angustias, y con grandes gestas al derrotar a escuadras consideradas “grandes”; algunas gracias a las dianas conseguidas por Juan, como aquel gol de chilena anotado al Puebla. En el siguiente torneo, en el que los Guerreros se salvaron de la quema en la última jornada, las anotaciones conseguidas por el ariete catracho fueron claves, como aquél hat-trick logrado ante Veracruz, con el que se convirtió un 1-3 con el que se fueron ambos equipos al medio tiempo, en un 4-3 que Flores Madariaga culminó con un soberbio remate de palomita para vencer al arquero Adolfo Ríos, en una tarde aun recordada por los aficionados; o aquel gol de penal con el que se venció al todopoderoso Monterrey a domicilio, con un 4 goles por 3, para sacar al moribundo Santos Laguna de terapia intensiva, y enfilarlo a la salvación. Dos torneos después, en el que sería su último torneo vistiendo la casaca de los Guerreros, se recuerda aquel gol de cabeza con el que se le empató a la UNAM, al rematar un centro preciso del recién llegado Antonio Apud; el gol convertido por la vía penal para derrotar a Toluca a domicilio por la mínima, tras una jugada en la que Apud dejó diablos rojos sembrados por el terreno, logrando detenerlo vía la comisión de falta dentro del área; o aquella anotación, última con la albiverde, con la que se derrotó a Pachuca, rival directo en la lucha por la permanencia.

Juan Flores anotó 45 goles en torneo de liga para Santos Laguna, siendo el máximo anotador de la institución desde el 7 de enero de 1990, fecha en la que rebasó a Hugo León, hasta el 20 de febrero de 1999, fecha en la que fue superado por el desde aquel entonces máximo romperredes santista, Jared Borgetti.

Fueron 19 los conjuntos a los que Juan Flores logró anotarle, siendo Morelia el más horadado, en cinco ocasiones; Monterrey, América y Veracruz tuvieron que sacar del fondo de su cabaña en cuatro ocasiones los balones ahí colocados por el gatillero hondureño.

A continuación, uno a uno, los goles del nuevo Guerrero de Honor con la camiseta de Santos Laguna en torneos de liga:

GOL No.TORNEOJORFECHALUGARRIVALMARCADOR
11989-90110-sep-89MÉXICO, D.F. ESTADIO AZTECANECAXANECAXA 3-1 SANTOS
21989-90216-sep-89TORREÓN. ESTADIO CORONAUATSANTOS 1-1 UAT
31989-90323-sep-89TORREÓN. ESTADIO CORONAMONTERREYSANTOS 2-2 MTY
41989-90905-nov-89TORREÓN. ESTADIO CORONAUNAMSANTOS 1-0 UNAM
51989-901403-dic-89CD. JUÁREZ. ESTADIO BENITO JUÁREZCOBRASCOBRAS 0-1 SANTOS
61989-901509-dic-89TORREÓN. ESTADIO CORONAU. DE G.SANTOS 1-0 U. DE G.
71989-901930-dic-89TORREÓN. ESTADIO CORONAA. MORELIASANTOS 1-1 MORELIA
81989-902007-ene-90TORREÓN. ESTADIO CORONANECAXASANTOS 2-1 NECAXA
91989-902718-feb-90TORREÓN. ESTADIO CORONAAMÉRICASANTOS 2-1 AMÉRICA
101989-902825-feb-90MÉXICO, D.F. ESTADIO MÉXICO 68UNAMUNAM 2-1 SANTOS
111989-903118-mar-90TORREÓN. ESTADIO CORONAPUEBLASANTOS 2-1 PUEBLA
121989-903407-abr-90GUADALAJARA. ESTADIO JALISCOU. DE G.U. DE G. 2-1 SANTOS
131989-903515-abr-90TORREÓN. ESTADIO CORONAGUADALAJARASANTOS 2-2 GDL
141989-903729-abr-90CD. JUÁREZ. ESTADIO BENITO JUÁREZATLANTESANTOS 2-1 ATLANTE
151989-903806-may-90MORELIA. ESTADIO JOSÉ M. MORELOSA. MORELIAMORELIA 2-1 SANTOS
161990-91711-nov-90TORREÓN. ESTADIO CORONAIRAPUATOSANTOS 3-0 IRAPUATO
171990-91711-nov-90TORREÓN. ESTADIO CORONAIRAPUATOSANTOS 3-0 IRAPUATO
181990-911028-nov-90QUERÉTARO. ESTADIO CORREGIDORAQUERÉTAROQRO 1-1 SANTOS
191990-911316-dic-90TORREÓN. ESTADIO CORONAMONTERREYSANTOS 1-2 MTY
201990-911604-ene-91ZAPOPAN. ESTADIO 3 DE MARZOUAGUAG 4-4 SANTOS
211990-911604-ene-91ZAPOPAN. ESTADIO 3 DE MARZOUAGUAG 4-4 SANTOS
221990-911820-ene-91MÉXICO, D.F. ESTADIO AZTECAAMÉRICAAMÉRICA 4-1 SANTOS
231990-912324-feb-91TORREÓN. ESTADIO CORONAVERACRUZSANTOS 4-3 VER
241990-912324-feb-91TORREÓN. ESTADIO CORONAVERACRUZSANTOS 4-3 VER
251990-912324-feb-91TORREÓN. ESTADIO CORONAVERACRUZSANTOS 4-3 VER
261990-912402-mar-91GUADALAJARA. ESTADIO JALISCOATLASATLAS 0-1 SANTOS
271990-912724-mar-91TORREÓN. ESTADIO CORONANECAXASANTOS 1-0 NECAXA
281990-913220-abr-91MONTERREY. ESTADIO TECNOLÓGICOMONTERREYMTY 3-4 SANTOS
291990-913328-abr-91TORREÓN. ESTADIO CORONATOLUCASANTOS 1-1 TOLUCA
301990-913619-may-91CD. VICTORIA. ESTADIO MARTE R. GÓMEZUATUAT 1-1 SANTOS
311991-92222-sep-91TORREÓN. ESTADIO CORONAMONTERREYSANTOS 2-0 MTY
321991-92620-oct-91TORREÓN. ESTADIO CORONAVERACRUZSANTOS 2-1 VER
331991-921224-nov-91TORREÓN. ESTADIO CORONACOBRASSANTOS 2-0 COBRAS
341991-921721-dic-91MÉXICO, D.F. ESTADIO AZULGRANAATLANTEATLANTE 2-2 SANTOS
351991-921829-dic-91MORELIA. ESTADIO JOSÉ M. MORELOSA. MORELIAMORELIA 2-2 SANTOS
361991-923015-mar-92TORREÓN. ESTADIO CORONAUANLSANTOS 2-0 UANL
371991-923412-abr-92TORREÓN. ESTADIO CORONAUATSANTOS 1-0 UAT
381991-923703-may-92TORREÓN. ESTADIO CORONAA. MORELIASANTOS 3-1 MORELIA
391991-923703-may-92TORREÓN. ESTADIO CORONAA. MORELIASANTOS 3-1 MORELIA
401992-931019-oct-92MÉXICO, D.F. ESTADIO AZTECAAMÉRICAAMÉRICA 2-2 SANTOS
411992-931019-oct-92MÉXICO, D.F. ESTADIO AZTECAAMÉRICAAMÉRICA 2-2 SANTOS
421992-931913-dic-92TORREÓN. ESTADIO CORONAPUEBLASANTOS 2-2 PUEBLA
431992-932209-ene-93TORREÓN. ESTADIO CORONAUNAMSANTOS 1-1 UNAM
441992-932313-ene-93TOLUCA. ESTADIO LA BOMBONERATOLUCATOLUCA 0-1 SANTOS
451992-933107-mar-93TORREÓN. ESTADIO CORONAPACHUCASANTOS 2-1 PACHUCA